Con pasta de campeón

Salió a buscar el título desde el Súper 8. En la final, se impuso de punta a punta y alcanzó su tercera corona en la categoría. Así, se mete entre los cuatro pilotos con más títulos en el TC2000

martes, 29 de noviembre de 2011 · 00:00

 

El equipo Toyota lleva en andas a Rossi, con su nueva copa.

 

Con un rendimiento arrasador y una victoria inobjetable, Matías Rossi (Toyota Corolla) se coronó campeón 2011 de TC2000 por tercera vez en su carrera. El delvisense ganó de punta a punta en la última fecha, que se desarrolló en Paraná, e ingresó en el selecto grupo de tricampeones que tiene la categoría, junto a su contemporáneo Gabriel Ponce de León y los históricos Jorge Omar Del Rio y Juan María Traverso, el único que ostenta 7 títulos.

La definición del campeonato tenía tres candidatos separados por apenas 4 puntos: Leonel Pernía, Mariano Werner y Rossi; por lo que el ganador se adjudicaba automáticamente el título. El delvisense inició la fecha con un aceptable 5º puesto en la clasificación, que le permitió ingresar al Súper 8, donde se gestó gran parte de su hazaña. En el primer duelo venció a José María López (Fiat Línea), luego a Christian Ledesma (Chevrolet) –toque polémico mediante- y finalmente se aseguró la pole position ante Agustín Canapino.

En la carrera, el de Del Viso movió bien en la largada y tomó la punta, para sostenerla hasta la bandera a cuadros. En el inicio, soportó algunos embates de Canapino, pero la atención se centró en el avance de Werner y Pernía, que buscaron acercarse a la punta por todos los medios.

El primer golpe de efecto se dio cuando López pasó a Werner y el hombre de Toyota se recuperó en la curva siguiente. Más adelante, el piloto de Fiat volvió a dar cuenta del paranaense y en la lucha también se le adelantaron Silva y Ledesma, por lo que el piloto local cayó al 5º puesto y quedó justo delante de Pernía.

Luego, llegaría el punto más alto de tensión, en el giro 17, cuando Pernía presionó a Werner con una maniobra excesiva, ambos perdieron la línea y cayeron a los puestos 8º y 9º, respectivamente. Mientras, Rossi hacía negocio y, aunque lideraba cómodamente, a esa altura le bastaba con terminar en el podio para llevarse el título.

La entrada del auto de seguridad, a 10 vueltas del final, le devolvió parte del suspenso a la definición, pero desapareció rápidamente por el sólido andar del Toyota de Rossi, que se acercó mucho más al rendimiento que mostró en el inicio del campeonato que al de las últimas 5 carreras. Así, el Granadero finalizó en primer lugar sin sobresalto alguno y se coronó campeón. En tanto, Werner llegó 7º, detrás de Pernía en la carrera, pero se vio beneficiado con la sanción que recibió el hombre de Honda por la maniobra peligrosa que los involucró a ambos. Con ese resultado, el entrerriano heredó el subcampeonato y redondeó el 1-2 de Toyota.


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