Apuntes desde la otra vereda: El regreso del viejo Tom

Por Hernán Deluca
miércoles, 2 de noviembre de 2011 · 00:00

 

 

Dear Hernan, today is the day! Tom Waits’ new album “Bad as me” is here. Así comienza el mail y, por dos segundos, creo que el mensaje sólo me es dirigido a mí. Que en todo el planeta soy el único beneficiado. Iluso.

Se ve que, en algún momento, desesperado por querer escuchar algo del viejo californiano completé unos datos en su site sin creer que iba a tener semejante premio virtual. Antes que en la web esté al alcance de todo el mundo o que el propio artista permita oírlo enteramente -luego de ingresar un código, claro-, aquí estoy, frente a las nuevas canciones. Siete largos años de espera llegan a su fin, (“Real gone”, de 2004, fue lo último). Pensar que creí que se había retirado, que sus crecientes participaciones como actor lo llevaban para otro lado, (por ejemplo, en el 2009 interpretó al mismísimo Diablo en “The imaginarium of Doctor Parnassus”, de Terry Gilliam). Qué bueno, me equivoqué.

No hace falta ser un amante de esa voz corrompida para engancharse ciegamente con “Bad as me”. El comienzo, con “Chicago” no podría ser más estimulante. Unos caños que me despiertan a puro golpe, la aparición de la protagonista absoluta, su voz, y las guitarras de Marc Ribot y un tal Keith Richards que empujan un tren sonoro que no detendrá su marcha. Sigue “Raised right men” y la confirmación que su ADN está intacto. Entre desesperado y doliente, Waits canta, grita, exige, mientas el bajo de Flea (Red Hot Chili Peppers) lo mira con respeto desde la oscuridad. Dos canciones y ya estoy acomodado, entregado a otro tiempo, a otra realidad. La de su poética.

En “Talking at the same time” se pone en el papel de otro, con un registro que nos hace dudar si realmente es él quien canta, provocando así un clima un tanto brumoso apenas aclarado por el piano. Como si fuera posible, entrecierro los oídos, cambio de habitación y me acerco al siguiente track, “Get lost”, enérgico tema que me sacude el polvo y me obliga a moverme, a ser uno de esos borrachos que tan bien le salen. Esta vez es la guitarra de David Hidalgo la que se inmiscuye entre el caos y, con un pequeño solo, me desata los zapatos.  Nueva parada, “Face to the highway”. La aparición de su conocida melancolía en otra de esas piezas donde el cantante se apoya en el piano mientras el humo de su propio cigarrillo disimula las lágrimas. Algo parecido me pasa con “Back in the crowd”, uno de esos temas que se disfrutan a pesar de estar sintiendo un paisaje desolador. Dulzura en la herida.

Con “Satisfied” y el chiste Stone vuelvo a incorporarme para aullar, gritar y escupir como lo hace él. No me importa que me vean cuando es eso lo que quieren los dioses del rock. Aquí, Tom Waits confirma porqué está en las bateas junto a The Who o White Stripes.   

Claro y directo, el boxeador vuelve a dar sus efectivos ganchos. Sólo resta esperar que “Bad as me” tenga edición local para que todo esto que les cuento no tenga que ser escuchado por los parlantes de una PC.

 

Comentarios