Literatura

Soy Mano: Yo, argentino

por Chino Méndez

28 de agosto de 2023 - 11:43

“Chan chan”, bandera a cuadros o acaso un “the end” fílmico, se avecina un final y, lejos de parecerse a esas íntimas y serenas conclusiones que precedieron los largos silencios, este desenlace viene con mucho ruido. Es más, cuando creemos comenzar a pensar que ya está, que hasta acá, vuelven los fantasmas saqueadores. La cruel costumbre que tenemos en esta parte del mundo de tocar fondo para dar comienzo a una nueva historia, pero que siempre es la misma.

Y por allí anda la esperanza en harapos, por momentos levantándole a esta realidad, gestada hace un unos años ya, una deshilachada bandera blanca, como pidiéndole permiso a ese religioso conservadurismo que, todo poderoso, siempre se sale con la suya y logra saciar su glotona avaricia. Pero ella, la esperanza, también reluce esplendorosa en un grupo de chicas que estudian juntas en un barcito de la esquina de la plaza Toro y debaten sobre la resignificación de lo público a 40 años de la democracia y en la prevención y las posibles soluciones de personas en situación de vulnerabilidad, eso oí. Eran tres, dos jóvenes y una no tanto, la que estaba sentada de frente a mi mesa tenía en sus manos unas fotocopias “Las estructuras elementales de la violencia”. Después me perdí en la charla con mi cita, cervecita y chamuyo sin relevancia pero que ayuda para atender asuntos no menores.

Dos de las tres se paran y se despiden de la “no tan joven” (a mi gusto la más bella). A una la pasa a buscar el padre con ropa de trabajo y a la otra el novio que llevaba una guitarra. La más bella atendió el teléfono “Sí, calentá la comida que ya voy”. Al pararse se le cayó un libro “Pobreza y modelos de intervención” lo levantó del piso y la esperanza que más me complace se fue caminando, cruzando la plaza.

Y ahí me quedé en compañía, pidiendo otra cerveza, diciendo aquellas cosas que uno dice cuando tiene un fugaz objetivo, en la comodidad del que no arriesga y a la vez como siempre, buscando alguna excusa que haga trastabillar un posible comienzo… “es que soy argentino” pensé, queriendo justificarme. Gil.

“Y no me vengan con cuentos chinos/ que el Che, Gardel y Maradona/ Son los number one, como también lo soy yo/ y argentino gracias a dios!/ la argentinidad al palo”

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