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literatura

Soy Mano: Raíz de amargura

por Víctor Koprivsek

9 de marzo de 2024 - 10:43

Ojos de arena le dicen en la huella. En Derqui la conocemos como “la doñita”.

Tiempo de sal y de impotencia. El otro día la vi dormirse en la silla sentada. Herida abierta me pareció su corazón.

Pájaro sin canto ni esperanza. Por eso me puse a escribir casi como un deber. Porque así como ella, la selva gime en esta era de pantallas y de agobios.

Ojos de arena. Mirada de sal. No se entiende el odio torcido que ríe y se burla desde el púlpito. Tampoco el otro, huérfano, despojado de ilusiones, que la ve pasar.

Madera tus manos, fragancia de almendra. En el barrio nos hiciste soñar. A mí y a muchos.

No sé si en tus arrugas, no sé si en tu poesía, pero algo repartiste. Algo flor. Algo hilo. Fachada de caserón en la Meisner al fondo. Socavón con zaguán. Calle con potrero.

Ojos de arena. Brillo de emoción. Rozame el alma ahora que se rompen los espejos para que no nos miremos tan de cerca, mientras se desmayan pibes y hay fiesta con aplausos.

Quisiera, ensimismado, que me palmees el hombro y al darme vuelta volverte a ver, otra vez, toda hecha de raíces envuelta y algodón.

Ojos de arena. Araña de rincón que te envuelve y te hamaca. Te pone cómodo.

Es una evocación. Un recuerdo. Algún día avanzarán los redimidos por las calles derquinas. Las perdonadas. Los abandonados. Las calumniadas.

Avanzarán con sus papelones a cuesta, con sus pelotas de cuero desgastadas, sus primeras guitarras. Avanzaremos rumbo al cartel de bienvenida que imaginamos en la entrada de la ciudad.

Todos hacia vos, doñita, para abrazarte, para decirte mil gracias y devolverte las monedas que tantas veces nos prestaste para entrar a la pileta del Club Unión.

Ojos de arena mujer de mil batallas. Mujer asombro. Nunca es tu día. Siempre es de las otras. Mujer que no perdona. Mujer rencor.

Doñita de ojos tristes.

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