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Literatura

Soy mano: Faca no, libro sí

Por Víctor Koprivsek

27 de enero de 2024 - 10:36

Con tres ideas centrales compartimos el último Soy Mano de enero del 2024.

Primera idea: “Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma”.

Qué difícil manejar la cabeza, ¿no? Controlar los pensamientos que a veces se retoban y son inmanejables.

Todo tiempo tiene sus circunstancias y sus recodos, sus avenencias y, aunque el control propio y la templanza son importantes, no es tan fácil. Por eso comparto este texto encontrado en uno de los libros más leídos por la humanidad, una especie de manual de instrucciones que dice entre sus hojas: “No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma”.

Segunda idea de este Soy Mano que no llega a filosófico y que alguien leerá, quizás, tomando un cafecito en El Almacén frente a la Plaza Antonio Toro de Derqui o en El Colonial frente a la Plaza de Pilar.

“No es negando partes sino sumando”. Esta frase la escuché en la radio, no recuerdo si fue en Mitre o AM 750 (escucho las dos y algunas más como la 530 y Radio Nacional).

Fue pronunciada por una mujer que hablaba sobre la realidad económica y social que atraviesa nuestro país y que impacta de lleno en nuestro diario vivir.

La persona hablaba sobre la argentinidad. Dijo muchas cosas interesantes con respecto a nuestra historia, nuestra idiosincracia y yo anoté esa frase recortada, la rescaté para compartirla en algún lado y acá va.

“La Argentina no es negando las partes, sino sumando”.

Y finalmente, la tercera y última idea o afirmación que sumo a este Soy Mano tiene que ver con algo más comunitario y cercano.

Nace de un hecho que pasó este jueves cuando fuimos invitados con el movimiento Autores Locales de Pilar a la nueva Plaza del Paseo en Del Viso, para leer cuentos y poemas al aire libre a eso de las 19.

Fue algo simple, una ronda sencilla para la gente que pasaba o estaba disfrutando de los juegos de la placita.

Armamos nuestro stand de libros escritos por vecinas y vecinos de acá e incluso vendimos varios, y fuimos pasando a leer en un micrófono mientras caía el sol de la tarde y los pibes jugaban a la pelota y las doñas tomaban mate y charlaban.

La cuestión es que había un grupo de madres sentadas en un banquito cerca nuestro, observando a sus hijos e hijas jugar y escuchándonos.

Al terminar de recitar, una de ellas se acercó y nos preguntó si íbamos a volver en otro momento, que estuvo muy lindo, etc.

“Porque ayer dos personas adultas se pusieron a discutir y una de ellas sacó una faca”, nos contó preocupada.

Y acá va la frase acuñada al calor de esa charla: “Mejor poesía que faca. Más vale libro que bala”.

Todo lo que exprese emociones, algunas tendrán que ver con el manejo de las frustraciones y broncas, y otras con esperanzas y celebraciones, algunas con amores y otras con odios, a través del prisma de la literatura, el teatro, la música y artes plásticas, sin duda desestima o desalienta en quien lo experimenta, tanto como creador/a o testigo, el impulso de sacar una faca en medio de una plaza para intentar lastimar a otro.

En fin, cortito y al pie.

Facas no, libros sí.

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