Este lunes se conoció la noticia del fallecimiento de Miguel Zavaleta, músico y compositor que había liderado a la banda Suéter, un icono de los ’80. Tenía 71 años y padecía cáncer.
El exlíder de Suéter falleció a los 71 años. Vivió en Zelaya y fue asiduo colaborador de FM Plaza 92.1. Un artista en guerra contra "el feísmo".
Este lunes se conoció la noticia del fallecimiento de Miguel Zavaleta, músico y compositor que había liderado a la banda Suéter, un icono de los ’80. Tenía 71 años y padecía cáncer.
A lo largo de su vida, Zavaleta forjó además un vínculo muy fuerte con Pilar, particularmente con la localidad de Zelaya y su gente; además de haber colaborado en forma asidua con FM Plaza 92.1.
El músico es miembro de una generación de artistas y bandas que han quedado en la historia grande de la música y el rock argentinos, con nombres como Serú Girán, Los Abuelos de la Nada, Virus, Soda Stereo y tantos otros.
Desde el periodo recordado como “la primavera del rock” (en alusión a la vuelta de la democracia en 1983), fue voz y una de las principales figuras del mencionado grupo, con el que construyó clásicos como “Amanece en la ruta”, “Vía México”, “Él anda diciendo” y “Extraño ser”, además de desarrollar una extensa trayectoria como músico y compositor en distintos proyectos, como Durazno de Gala, entre otros.
Durante décadas fue un vecino más de Zelaya, asentándose en una casaquinta por la que en forma frecuente se hospedaban varios monstruos del rock nacional, entre zapadas, asados y partidos de fútbol.
Como habitante de la zona, también fue un invitado y colaborador frecuente en ciclos de FM Plaza 92.1, como el recordado “El crepúsculo”, conducido por Rodolfo Vega. Más cerca en el tiempo, solía ser invitado por José Gallego y Matías Camisani a su programa “Bien, gracias”, siempre haciendo gala de un estilo desfachatado y verborrágico.
En una entrevista con El Diario de 2016, afirmaba con respecto al manejo de su carrera y la relación con sus hits: “Yo no hago lo que la gente me pide, sí toco lo que a la gente le gustó. Pero nunca hice algo pensando en lo que me pedían, me parece una actitud pobre”.
Además, se declaraba en guerra contra “el feísmo”, degradación cultural y estética que señalaba especialmente desde comienzos de este siglo: “Estudiar abre un camino que quizás nunca imaginé. Yo no me conozco, me dedico a abrir puertas adentro mío, encontrando que quizás no soy el que creía, para bien o para mal. Nunca me imaginé que el futuro iba a ser tan feo de ver y oír”. Porque, para Miguel Zavaletta, la única manera de hablar era sin cassette.
