AleImanol Arias, Susú Pecoraro y Héctor Alterio como visitantes ilustres. María Luisa Bemberg dando indicaciones. Cabezas de utilería colgadas en las rejas de la Iglesia. Cazadores de autógrafos al acecho. Sets de filmación que “desaparecían” a la hora de la misa. Feligreses que estuvieron en contra del proyecto…
Todo eso y más tuvo lugar a principios de 1984, un verano inolvidable para aquellos pilarenses que fueron testigos directos de la filmación de “Camila”, película que marcó una época, compitió por el Oscar y se convirtió en un clásico del cine argentino.
camila susu y leyrado en el atrio.jpg
Susú Pecoraro (en el papel de Camila) y Juan Leyrado en el atrio de la iglesia de Pilar.
Comenzaba el año y el calor no daba tregua. El país había recuperado la democracia apenas unas semanas atrás y Luis Lagomarsino daba sus primeros pasos como intendente de Pilar. A metros de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar ya existía El Colonial y aún funcionaban –por ejemplo- el bar La Alhambra y el supermercado Max, nexo entre el pueblo de antaño y el desarrollo que apenas se veía en el horizonte.
En tal contexto desembarcaron actores, técnicos, equipos, vehículos y el resto de la troupe, observados de cerca por vecinos que revoloteaban durante todo el día para vivir la experiencia lo más cerca que pudieran.
Elegida
Para ese entonces, María Luisa Bemberg ya era una directora que estaba destinada a pisar fuerte en la escena cinematográfica nacional, algo que con “Camila” confirmó con creces: la cineasta abordó la relación entre Camila O‘Gorman -una joven de la aristocracia en la Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas- y el cura Ladislao Gutiérrez, con quien vivió una turbulenta historia de amor prohibido cuyo final sigue conmoviendo, a más de 150 años de ocurridos los hechos.
Al momento de buscar las locaciones para una trama que se desarrolla a mediados del siglo XIX, varias fueron las ciudades visitadas y estudiadas, aunque solo un puñado se quedaron con el privilegio de servir como escenario: Pilar fue una de ellas, gracias a las características de la Iglesia Nuestra Señora del Pilar, templo que desde mediados de la década de 1990 es monumento histórico nacional.
Los otros pueblos elegidos fueron Carmen de Areco y Chascomús, e incluso algunas escenas fueron rodadas en Uruguay, más precisamente en Colonia del Sacramento.
camila imanol arias púlpito y altar.jpg
Imanol Arias en el púlpito de la Parroquia Nuestra Señora del Pilar.
Convulsionados
La rutina pueblerina del Pilar de hace 40 años se vio alterada durante el rodaje de “Camila”, ya que en cada jornada la iglesia era desordenada por completo, según las necesidades de la directora y el equipo de filmación.
Sin embargo, semanas atrás, al conocerse la noticia, un grupo de feligreses se opuso a que la parroquia permaneciera inactiva durante el rodaje. Fue así que, tras negociaciones con el cura párroco José Ramón De la Villa, se acordó que llegada la hora de la misa diaria vespertina la parroquia recuperaría la “normalidad”. Durante las celebraciones, lo único que quedaba expuesto en el templo como rastro de lo que allí ocurría era el púlpito utilizado por el padre Ladislao Gutiérrez (el personaje protagonizado por Imanol Arias).
Aquellos lugares elegidos y que pueden identificarse en la película son el atrio, el confesionario, el púlpito, el altar y hasta la torre del campanario. De la misma manera, también se filmaron escenas en el patio lateral del templo, sobre la calle Belgrano: en una de las escenas más impactantes, la cabeza del librero aparece incrustada en sus rejas luego de su decapitación.
Exitosa
“Camila” se estrenó el 17 de mayo de 1984 y fue un éxito inmediato, convirtiéndose en una referencia del cine nacional y un símbolo de las historias de amor prohibido.
La producción hispano argentina incluso fue nominada a los premios Oscar 1985 como “Mejor película extranjera”, aunque no pudo quedarse con la estatuilla. En cambio, Susú Pecoraro sí tuvo su revancha personal y cosechó dos premios internacionales por su interpretación de Camila O´Gorman.
Más allá de los premios y laureles cosechados o del Oscar que estuvo cerca y no fue, la película sigue siendo un clásico y, sobre todo, un recuerdo fresco para los pilarenses “+40”.
Por eso, cuatro décadas más tarde, todavía puede ocurrir que -en cualquier ámbito en el que se la mencione- aparezca algún vecino para exclamar con orgullo que “la película ‘Camila’ se filmó en Pilar”.