ENTREVISTA - Maru Botana

“Voy a instalarme en el local de Pilar como si fuera mi casa”

Abre su espacio en La Aldea donde además de vender sus tortas y platos salados, trasladará su cocina. Es su primer local fuera de CABA y busca incrementar el contacto con la gente.

Por Redacción Pilar a Diario 11 de diciembre de 2022 - 08:45

Por Celeste Lafourcade

Recién aterrizada de Nueva York y a un día de volver a hacer las valijas para volar a Mendoza, filma videos para las redes sociales, organiza su casa, las actividades familiares y atiende a la prensa. Imparable, así es el torbellino Maru Botana (53) que desde enero hará pie en Pilar, en el predio La Aldea (Kilómetro 44 de Panamericana).

“Es la primera vez que abrimos un local en Zona Norte, todos nuestros locales son en Capital, así que es una apuesta nueva, distinta en todo sentido, voy a instalarme ahí como si fuera mi casa”, adelantó en una charla con El Diario la cocinera que con simpatía y espontaneidad logró entrar en los hogares a los que hoy sigue llegando a través de las redes sociales.

Embarazos, nacimientos, dolores y alegrías compartidas forjaron el vínculo de la súper mamá de la TV argentina con un público que pronto podrá verla en acción en Pilar. “Quiero que la gente sienta que está en su casa, me encantaría que puedan entrar y que yo esté ahí cocinando, probar cosas nuevas que hago, es un concepto distinto que le quiero dar. Después de tantos años con locales en Capital, me parece divertido hacer algo diferente”, anticipó.

-¿Cómo percibís que va a ser ese contacto con la gente que te sigue hace tantos años?
- Conmigo la gente es súper cariñosa, como que nunca pasaron los años. Siento que sigo siendo Maru la de la tele y a mí me gusta mucho. Como no conozco mucho el público de Zona Norte me parecía divertido que la gente puede saber que va a estar Maru ahí. En general los cafecitos de Capital siempre están llenos pero también es otro estilo de vida. Creo que en Pilar va a ser más relajado y estoy pensando un montón de situaciones lindas para hacer, dar clases de cocina, compartir un poco más. Me encantaría que fuera una experiencia distinta. Esto de poder compartir un ratito es algo que a mí me hace bien, es mi vida.

Conciencia alimentaria
Además de las tortas que le valieron la fama y el prestigio, su marca también abarca platos salados como pastas o tartas capaces de resolver la a veces tortuosa pregunta cotidiana: “¿qué comemos hoy?”.

“Estoy pensando en una situación de mujer que trabaja, que vuelve a su casa, que le da fiaca cocinar y que podamos encontrar esa veta. Pasar por lo de Maru y encargar algo para la noche”, anticipa la cocinera para agregar que “queremos expandir la marca pero con conciencia, son muchos años de transmitir los valores y todo lo que me gusta de la cocina y quiero que la gente esté contenta con que Maru esté en Pilar”.

-¿Cuáles son esos valores?
- Me gusta cumplir las recetas a rajatabla. Me gusta escuchar al cliente, con las redes sociales tengo mucha cercanía. Soy muy abierta a aprender. Me gusta respetar las condiciones de cada uno, lo que puede comer, lo que no. Quiero que todo el mundo pueda comer en Maru. Siempre me gustó la idea de que cada uno pueda armar su torta, desde que abrí hace 30 años. Ese concepto un poco se perdió por practicidad pero me gusta que en Pilar vuelva  a pasar.

-La gente está cada vez más informada sobre temas de gastronomía, ¿eso implica un desafío para los cocineros?
- Sí, totalmente, la gente está cada vez más informada y cada vez es más importante la comida y cómo comes. En la Argentina se come bárbaro, tenemos unos chefs increíbles y hay muy buenas propuestas.

-De parte de los consumidores ¿estamos en un camino hacia una mayor conciencia alimentaria?
- Para mí sí. Si bien mis tortas son súper generosas y grandotas estoy atenta a poner lo justo, no poner cantidades extremas de manteca o crema.

-Con tantos chicos ¿cómo conseguiste que coman bien?
- Cuando empecé, el más grande mío lo único que comía era pollo y puré (risas). Se va aprendiendo porque comer bien es una cultura. Yo cocino, en mi casa la comida es un momento importante, no compro nada de comida hecha y fueron aprendiendo a comer bien naturalmente. Es valorizar los alimentos, saber que uno puede comer rico, sano y variado. También es difícil porque estamos en un mundo donde la comida chatarra abunda.

-¿Crees que los programas tipo Master Chef colaboran para que la gente se anime a cocinar más sano en casa?
- Sí, yo creo que ayudan a comer bien. Estuve en Uruguay de jurado de Master Chef y siento que gente que nunca tocó nada de cocina, se anima. Hoy es básico saber cocinar algo. No podés no cocinar nada, aunque vivas solo. Alimentarte bien también tiene que ver con la salud física. Es súper importante.

Imparable
Desde hace 25 años Maru está casada con el ingeniero agrónomo Bernardo Solá, padre de sus hijos Agustín, Lucía, Matías, Sofía, Santiago, Facundo -quien falleció en 2008 de muerte súbita cuando tenía seis meses- Juan Ignacio e Inés.
En paralelo, durante todos estos años fundó cuatro locales en Ciudad de Buenos Aires y condujo varios programas de cocina en la televisión.

¿De dónde sale tanta energía para trabajar tanto siendo mamá tan numerosa?
- Soy así, me lo inculcaron de muy chiquita y el ponerme metas y desafíos es lo que me da mucha energía. Y tengo una relación súper linda con mis hijos, soy compañera, compinche. Siempre me gustó ser mamá numerosa, los disfruto mucho, me divierten las charlas, educarlos. Nunca me imaginé cómo se iba a desenvolver mi vida y fui compartiendo todo. Empecé en la tele, a tener hijos, a abrir locales, todo junto. Nunca me achiqué con nada y ellos vivieron toda mi historia y hoy podés hablar un idioma que lo entienden. 

-Nunca viviste como una dicotomía la maternidad y la realización profesional.
- No, el trabajo como mujer te da una seguridad, una independencia, una autonomía. Elegiría una y mil veces volver a tener mi vida. Sobre todo ahora que los chicos están más grandes, tener tu historia, tu vida, tus proyectos, me encanta laburar y estar cansada porque hice mil cosas y a su vez llegar a casa y ponerme la careta de mamá y escuchar los temas de cada uno. Soy muy relajada, con todo lo que viví en mi vida, no me hago problema con pavadas.

-¿Qué creés que vio la gente en vos que te adoptó con tanto cariño desde Utilísima hasta ahora que te siguen a través de las redes?
- Creo que vieron la transparencia, el ser tal cual. Es un estilo de vida que lo adopté yo de entrada. Tenía el local, la tele, el bebé y dije tengo que mostrarle a la gente mi vida, sino no voy a poder hacer todo. Hacía todo enfrente de una cámara. Si tenés que planear un escenario para cada situación y mostrarlo, pierde magia. Hoy lo real es lo que más suma. También muestro cuando hay algo que me sale mal, las situaciones que me pasan. Así llevé mi vida siempre y la sigo llevando.

 

 

“Creo que en Pilar va a ser más relajado y estoy pensando un montón de situaciones lindas para hacer, dar clases de cocina, compartir un poco más. Me encantaría que fuera una experiencia distinta”.

“Me encanta laburar y estar cansada porque hice mil cosas y a su vez llegar a casa y ponerme la careta de mamá y escuchar los temas de cada uno. Soy muy relajada, con todo lo que viví en mi vida, no me hago problema con pavadas”.

“Hoy es básico saber cocinar algo. No podés no cocinar nada, aunque vivas solo. Alimentarte bien también tiene que ver con la salud física. Es súper importante”.

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