Soy mano

Dolape

domingo, 22 de agosto de 2021 · 08:13

Por Chino Méndez

“Para siempre es mucho tiempo” se titula el libro de mi amiga Noelia Venier. Y cuán cierta es esa aseveración. A pesar de la melancolía de las rígidas postales pasadas, el incansable rodar del tiempo es una bendición para los que buscamos temblores que nos indiquen el bello milagro de sentirnos vivos. La dinámica es fundamental. En ocasiones, debemos encontrarnos en el modo de pasar por lo que porta el alma. Pero siempre con el propósito de avanzar a la par de lo que el reloj interno indica. Y, si resulta necesario, dar vuelta todo lo que nos circunda. 

Hace apenas un puñado de julios me agradaba el invierno. Disfrutaba el frío en la cara y el caminar ligero para llegar a casa en busca de alivio. En cambio, desde un par de dígitos a esta parte, ya no prefiero el frío. Tal vez porque estoy quedándome calvo, terriblemente calvo. O, quizás, porque como casi todo en la vida, las preferencias cambian. Pero aunque uno mute, hay cuestiones que se atesoran. A veces, siento algo de nostalgia recordando que un congelante chiflete me despeinaba o cuando me miraba en los espejos de peluquerías.

Les resultará obvia mi sensación de despojo ¿Quién sabe adónde fue a parar tanta melena? Quizás no importe tanto eso. Hasta con alguna boina habrá que llevarse puesto al invierno. No debo quedarme paralizado, pienso cuando cordoneo el frío azul de las calles.

Me gusta suponer que habrá una primavera allá adelante y, aunque ya no me crezcan brotes en la cabeza, nuevos aromas perfumarán la espesura de mi barba. 

El siempre dejémoselo a las fotografías, el nunca más al sonido de las botas y al vino en tetra, de lo que será se encargará el misterioso futuro, que siempre se renueva. No es joda la vida. Es tan fantástica que hasta a veces parece ser una mierda, pero siempre habrá un changüí como para vivir lamentando el deceso capilar. En todo caso, quedarán las mañas para divertirse de cuando en vez. Por eso, aunque jamás peinaré canas y tenga que cubrirme el marulo de la escarcha, yo sigo paso a paso, poniéndole la jeta a lo que viene llegando o a lo que se va yendo, ¿Vio? Ya no tengo ni la excusa del pelo mojado para quedarme acovachado. Además, ahora están de moda las barberías.

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