El Chino lo sabía. Se le escapó el secreto. Muchos murieron sin hablar aunque sus cuerpos algo quisieron decir. Otros se taparon la boca para tratar de impedir difundir la información. Pero fue en vano. Poco a poco todos fueron sabiendo de que se trataba.
El Chino lo sabía
Se corrió la voz. Todos lo supimos.
Hubo muertes, llantos y discusiones.
Mucho stress, muuuchas cosas.
Y al final, un día, nos olvidamos del tema. Así como así. Nos quitamos el tapabocas.
Pero mucho ya había cambiado.
María Inés Nouzeilles