Se cumplen 214 años

Lorenzo López, el héroe que resistió las invasiones inglesas

El 1º de agosto de 1806, el por entonces alcalde de Pilar combatió en Perdriel. Salvó a Pueyrredon de una muerte segura a manos de los británicos cargándolo en su caballo. Fue condecorado.
sábado, 1 de agosto de 2020 · 07:35

Un día como hoy, pero de 1806, Lorenzo López, por ese entonces alcalde de Pilar, se convirtió en héroe por su actuación crucial en el combate de la chacra Perdriel, cercana a Villa Ballester, en el marco de las primeras invasiones inglesas.
Allí, López fue parte de una tropa que combatió contra un regimiento comandado por William Carr Beresford, salvándole la vida nada menos que a Juan Martín de Pueyrredon luego de que éste fuera derribado de su caballo. Si bien al final fue derrota militar, habría un desquite tres días más tarde con el apoyo de las tropas de Santiago de Liniers, con López también como protagonista, dando un paso más para la expulsión de los invasores, que se concretaría pocos días más tarde. Por esa acción, Lorenzo López fue condecorado en diciembre de ese mismo año, con una medalla de oro.

Los hechos
El historiador Aldo Abel Beliera, entre otros hechos y personajes de la historia de Pilar, ha realizado un minucioso estudio sobre la vida de Lorenzo López. Incluso se encargó de aclarar un error en el que durante años cayeron otros historiadores, confundiendo a nuestro héroe con otros homónimos. Todo el material y su pormenorizada documentación puede encontrarse en              www.pilarenlahistoria.blogspot.com, a cargo de Beliera. Justamente el material que compone esta nota fue tomado de ese sitio.
Volviendo a los hechos de 1806, hay que decir que al momento del combate de Perdriel, Lorenzo López Camelo era un hacendado de 36 años, alcalde de la Santa Hermandad de Pilar, lo que hoy sería un intendente.
Aquella jornada, el invasor extranjero atacó con el Regimiento 71, compuesto por 500 soldados escoceses. Mientras tanto, Juan Martín de Pueyrredon había reunido a un millar de paisanos provenientes de Pilar, San Isidro, Morón y Luján que estaban a su disposición. Sin embargo, fue poco previsor y los británicos no dudaron en cargar con infantería y fuego vivo de cañones.
Sólo un puñado de paisanos y alcaldes se animaron a hacer frente a la situación, con López entre ellos, respondiendo por la retaguardia británica con una carga de artillería. Beliera rescata el relato del historiador Hialmar Gammalson:  “En pleno fragor de la lucha una bala de cañón destroza su caballo (el de Pueyrredón), cayendo al piso y quedando a merced de los ingleses que lo rodean amenazantes. Cuando éstos creen ya cierta su presa, Lorenzo López atropella cuanto encuentra a su paso llegando hasta su jefe, quien de un ágil salto se sienta en la grupa y parten al galope para asombro de sus adversarios”.
A pesar del acto heroico de Lorenzo López, los ingleses ganaron el combate en menos de media hora, pero a los tres días habría respuesta criolla, cuando Pueyrredon y los dispersos de Perdriel se reunieron con las tropas de Santiago de Liniers, que desembarcaban en Tigre.
Con una mayor organización, en poco más de una semana de combate se logró expulsar a los ingleses, que reincidirían al año siguiente con similar resultado: el de la frustración.
En aquellas jornadas de 1806, Lorenzo López integró el grupo que ingresó triunfante a Buenos aires, cabalgando como parte de la caballería voluntaria al mando de Pueyrredon, que le debió su vida al prócer pilarense. 


Dio los primeros pasos para la nueva iglesia 

Gran benefactor y hombre de mayo 
Lorenzo López nació el 17 de agosto de 1770 y fue hijo de Juan López Camelo y Joaquina Illescas. Su familia tenía raigambre en Pilar, pero a los 4 años quedó huérfano y fue criado en Buenos Aires por su tío Gregorio Tagle. En su juventud regresó al pueblo de sus antepasados, donde otro tío –Luis Tagle- era el cura vicario.
En enero de 1806 fue designado alcalde de Pilar. A su vez, durante los primeros gobiernos patrios ocupó cargos administrativos, dedicándose a las explotaciones rurales.
Varios años más tarde, el 11 de enero de 1822, encabezó un pedido de vecinos de Pilar ante el Ministerio de Hacienda para que llegaran fondos que permitieran trasladar a la iglesia de Pilar a un terreno menos inundable, llevándose así el templo a su ubicación actual.
En este sentido, López aportó 1.000 pesos de su propio peculio, más allá de los 10 mil pesos fuertes que se pidieron al Estado nacional. Entre 1825 y 1830 donó los terrenos circundantes a la actual iglesia Nuestra Señora del Pilar, parcela que constaba de 6 manzanas de frente por 9 de fondo. Asimismo, donó todas las herramientas y materiales adquiridos para la construcción del edificio.
En su investigación, Aldo Beliera también destaca que en 1806 se desempeñó con éxito y logrando fama de “insobornable” como administrador del Abasto Público de Ganados del Corral de Santo Domingo.
A su vez se involucró en la causa de Mayo que culminó en 1810 participando de varias reuniones secretas con personajes que, como él, apoyaron la idea de la independencia.
La Gaceta de Buenos Aires lo menciona como donante de 50 caballos para el Regimiento de Granaderos a Saballo de José de San Martín, fondos y 100 cabezas de ganado a la escuadra de Guillermo Brown, como así también 12 pesos destinados a la biblioteca pública establecida, hoy Biblioteca Nacional. Murió en 1836 en Buenos Aires y fue enterrado en el cementerio de la Recoleta.
 

Valorar noticia

0%
Satisfacción
0%
Esperanza
100%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios

1/8/2020 | 13:08
#0
Es una pena que Pilar no recuerde y haga homenaje a su primer héroe escribiendo su apellido completo: López Camelo. Ya que al no hacerlo se pierde el linaje del que desciende. Bien por el Diario de citar la obra historiográfica de Don Aldo Beliera, único historiador serio de Pilar y aledaños. César Pérez Lugones, bisnieto de María de la Asunción López Camelo.