PILARENSES POR EL MUNDO

De periodista a trotamundos

Fernando Morales trabajó una década en Multimedio Pilar. Hace dos años que recorre distintas ciudades de Europa. Sin fecha para la vuelta, asegura: “te vas transformando con los destinos que conocés”.
sábado, 7 de marzo de 2020 · 00:00

A fines del 2017, después de mucho rumiarlo, Fernando Morales tomó una de las decisiones más importantes en sus 31 años de vida: armó la valija, renunció a su trabajo como redactor del Multimedio Pilar y en diciembre cruzó el Atlántico para aterrizar en España. Desde ese momento, además de en tierras españolas, estuvo viviendo en Dinamarca y Alemania y el presente lo encuentra en la ciudad de Malmö, en el sur de Suecia. 
Morales, que estudió comunicación audiovisual y tiene un posgrado en periodismo deportivo, contó cómo llegó a tomar la decisión de irse a vivir al Viejo Continente y reveló cómo es para un argentino adaptarse a vivir en culturas, en muchos casos, totalmente distintas. 

-¿Qué te llevó a tomar la decisión de irte a vivir a más de 10 mil kilómetros de tu Villa Buide natal?
- Es muy difícil responder por qué decidí irme porque la respuesta va variando en base a la perspectiva que tengo de mi propio viaje. Una de las razones fue cerrar una etapa que estaba viviendo en Argentina. Varios de mis amigos que formaban parte de mi familia diaria estaban cerrando etapas y buscando un camino surgió esta posibilidad. Mi compañera de ese entonces estaba a punto de viajar a Europa y eso me dio impulso para renunciar a la vida en Argentina, a un trabajo en el que estuve 10 años y que me dio muchísimo. 

-¿Qué cosas se te cruzaron por la cabeza una vez que definiste que te ibas a ir?
- Y, cuesta dejar la estabilidad. Surgen muchas preguntas de qué pasará, de qué voy a trabajar, de cómo me voy a sustentar y demás, pero se van respondiendo solas a medida del camino. Eso es lo divertido de viajar, que uno va transformándose con los destinos y personas que conoce, con las culturas, y empieza a revisar versiones anteriores de uno mismo y algunas cosas pierden peso y dramatismo. Es más fácil soltar y seguir adelante. 

-¿En qué lugares estuviste hasta ahora?
- Viví un mes en Huarte, un pueblo que está cerca de Pamplona, dos meses y medio en Segovia, después me mudé a Dinamarca en donde estuve 10 días en Copenhague, después me fui a hacer un voluntariado a una granja al sur de Dinamarca en donde me quedé durante un mes y medio y después me fui a Aarhus donde viví casi un año. Después me fui a Alemania, me instalé en Leipzig donde viví dos meses, me mudé a un pueblito ahí cerca y ya en octubre me mudé más al sur, cerca de Stuttgart. Ahora estoy instalándome en Malmö, Suecia. 


-¿Cómo te sustentás?
- Trabajo poco pero lo suficiente para seguir en movimiento. El primer trabajo que tuve en Europa también fue el primer trabajo fuera de mi rubro en la vida porque entré a trabajar en El Diario a los 18 años y hasta los 28 siempre me había desenvuelto en el ámbito de la comunicación. En Dinamarca trabajé primero como asador en un puesto de comida libanesa y después me contrataron de otra cocina en un puesto de comida vietnamita. Al mismo tiempo, trabajé en un galpón de logística y en Alemania en un restaurant como barista y di clases de español, que es con lo que sigo. Principalmente lo que estoy haciendo es estudiar para formarme como profesor de español y hace un año y seis meses estudio alemán. 

-¿Qué es lo que más se extraña?
- Sin pensarlo demasiado me saldría decir que no extraño nada más allá de los afectos. Pensando en lo que es material, son cosas que acá se consiguen. No se extraña un asado, se extraña la ranchada, la juntada alrededor de eso. En cuanto a lo social, cuando se empiezan a extrañar ciertos modos del ser argentino, acá automáticamente te empezás a agrupar con argentinos y latinos que están por todos lados y los grupos de WhatsApp y de Facebook facilitan mucho eso. Hasta el fútbol de entresemana se consigue, eso es lo que más me costó conseguir en Alemania porque el picadito es mucho más frecuente en Dinamarca. 

-¿Qué fue lo que más te gustó hasta el momento?
- La tranquilidad. Se desactiva ese sentido que se desarrolló en Argentina de estar alerta ante determinadas situaciones. Ahora estoy hablando por teléfono en una plaza y mi mochila está totalmente desatendida porque tengo la confianza de que no va a pasar nada. Además, aprendí mucho de autosustentabilidad, reciclaje, derechos laborales y derechos del ciudadano. 

-¿Y lo que menos te gustó?
- Más allá de los nervios y la ansiedad que se generan antes de cada cambio, lo que menos me gustó fue el trato en Alemania, la burocracia alemana y mis primeras experiencias laborales ahí. Venía de Dinamarca, donde la gente es muy amable y al llegar a Alemania en la oficina de extranjería sentí que me basurearon por no hablar alemán. Igual terminé comprobando eso que dicen de que los alemanes son muy duros al principio pero que después son buena onda. 

-¿Hay fecha de regreso?
- Tengo fecha de fin de viaje en Suecia pero la verdad es que no sé cuándo voy a volver a Argentina. 


Los elegidos

A pesar de los muchos lugares que recorrió en estos más de dos años de travesía, hay dos ciudades que se robaron el corazón de Fernando Morales: Aarhus, en Dinamarca, y Leipzig, en Alemania. 
Al momento de dar recomendaciones, asegura que “me cuesta recomendar un lugar, soy medio antiturismo del que promocionan las agencias de viaje. Pero creo que recomendaría cualquier lugar barato en donde se pueda disfrutar de una cervecita y una picada frente a un espejo de agua o en una montaña”. 
“Cualquier paisaje que deslumbre es imperdible y cualquier oportunidad que se tenga para ir a la costa del Mediterráneo, ya sea Italia, el sur de Francia, Croacia, Albania, la costa de Serbia o Grecia va a ser fascinante”, concluyó. 
 

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