PILARENSES EN EL MUNDO: VANESA CALDARA

Las aventuras de una actriz en territorio kiwi

Dejó por un tiempo su carrera actoral para instalarse en Nueva Zelanda. Junto a su pareja, trabajan para seguir viajando en busca de naturaleza, libertad y calidad de vida.
domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:00

Hace seis meses la actriz pilarense Vanesa Caldara decidió cambiar el escenario y los guiones por la cosecha de kiwis en los campos de Nueva Zelanda. Hasta allí llegó con su novio Lucas y un objetivo claro: trabajar, ahorrar y viajar.
Hace poco más de una semana aterrizó en la isla de Motueka, al sur de Nueva Zelanda, el tercer destino al que la viene llevando esta experiencia en la que se embarcó a través de una visa de trabajo Working Holiday, muy popular entre los jóvenes viajeros. 
Antes, pasó por Tauranga y Auckland “y aún nos quedan algunos meses para vivir en el país kiwi”, contó a El Diario, que en su aventura, también trabajó en una empresa de limpieza y en una fábrica.
“Acá la vida es muy tranquila. Todo funciona como corresponde y uno se acostumbra rápido, es ideal para personas de espíritu tranquilo”, afirmó la artista, que acostumbrada al ritmo vertiginoso de Buenos Aires, reconoce que “a veces necesitamos más ruido y movimiento. Para un latino también significa una rutina diaria un poco aburrida o lenta”. 
No obstante la compensación está dada por la mejor calidad de vida, que ella califica como “excelente”. “Con el tiempo -expresó- también aprendimos a disfrutar de esta calma”.
Ranqueado como uno de los mejores países del mundo para vivir, Nueva Zelanda se destaca, según Caldara, entre otros aspectos, por la calidad de los espacios públicos. “Tienen una pulcritud envidiable, no se suele encontrar basura en las calles y, por supuesto, contás con la seguridad de que nadie va a lastimarte o van a tocar tus cosas”.
Además de un prolongado jet lag dado por las 16 horas de diferencia horaria entre Argentina y su nuevo destino, el idioma -un inglés diferente al que estamos habituados a escuchar- fue otro de los escollos que debió sortear la pareja, así como las cenas a las 6 de la tarde o la forma de conducir. “Se maneja del otro lado del auto y con algunas reglas diferentes, nada que con el tiempo no se aprenda”.

Motueka
Con las valijas recién desarmadas, Caldara describe a Motueka como “un pequeño pueblo, precioso y con gente más amorosa que en otras ciudades”, regida por el concepto de libertad, que alcanza incluso a la fauna autóctona.
“Nos encanta la libertad de los animales nativos, nadie les hace daño. Tienen sus espacios e incluso son amistosos, salís a un parque a tomar mate y tu compañía pueden ser un grupo de 30 patos en el medio de la ciudad”, describió la pilarense. 
Debido a la cercanía con el Parque Nacional Abel Tasman, desde hace menos de una década se transformó en un destino turístico muy buscado. “Una especie de pueblo agricultor y artístico muy chic, que se llenó también de cadenas importantes y gente más rica buscando la paz y bienestar que sólo un pueblo te puede brindar”, destacó la pilarense.
Antes de dejar Nueva Zelanda, la pareja -que comparte su recorrido a través de su cuenta de Instagram @chichonesdeviaje- hará pie en Queenstown. Pero el viaje no termina ahí, seguirá por Australia y luego por el Sudeste asiático donde se proponen recorrer Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Vietnam y la India.

 


Una recomendación
El parque Abel Tasman. Otra ciudad que no se pueden perder es Wellington, la capital de Nueva Zelanda, nos deslumbró. También recomendaría visitar Taupo o Rotorua, que son ciudades que sufrieron accidentes geológicos hace muchos años y la verdad que ofrecen cosas que no creo que se vean en otros lugares. 


Lo que más se extraña
La comida. La actividad cultural, que aquí es poca comparada a la que estamos acostumbrados. Y principalmente los abrazos. Acá son muy fríos, te dan la mano y no logramos acostumbrarnos.
 

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