Hace seis meses la actriz pilarense Vanesa Caldara decidió cambiar el escenario y los guiones por la cosecha de kiwis en los campos de Nueva Zelanda. Hasta allí llegó con su novio Lucas y un objetivo claro: trabajar, ahorrar y viajar.
Hace poco más de una semana aterrizó en la isla de Motueka, al sur de Nueva Zelanda, el tercer destino al que la viene llevando esta experiencia en la que se embarcó a través de una visa de trabajo Working Holiday, muy popular entre los jóvenes viajeros.
Antes, pasó por Tauranga y Auckland “y aún nos quedan algunos meses para vivir en el país kiwi”, contó a El Diario, que en su aventura, también trabajó en una empresa de limpieza y en una fábrica.
“Acá la vida es muy tranquila. Todo funciona como corresponde y uno se acostumbra rápido, es ideal para personas de espíritu tranquilo”, afirmó la artista, que acostumbrada al ritmo vertiginoso de Buenos Aires, reconoce que “a veces necesitamos más ruido y movimiento. Para un latino también significa una rutina diaria un poco aburrida o lenta”.
No obstante la compensación está dada por la mejor calidad de vida, que ella califica como “excelente”. “Con el tiempo -expresó- también aprendimos a disfrutar de esta calma”.
Ranqueado como uno de los mejores países del mundo para vivir, Nueva Zelanda se destaca, según Caldara, entre otros aspectos, por la calidad de los espacios públicos. “Tienen una pulcritud envidiable, no se suele encontrar basura en las calles y, por supuesto, contás con la seguridad de que nadie va a lastimarte o van a tocar tus cosas”.
Además de un prolongado jet lag dado por las 16 horas de diferencia horaria entre Argentina y su nuevo destino, el idioma -un inglés diferente al que estamos habituados a escuchar- fue otro de los escollos que debió sortear la pareja, así como las cenas a las 6 de la tarde o la forma de conducir. “Se maneja del otro lado del auto y con algunas reglas diferentes, nada que con el tiempo no se aprenda”.



