Marta Campos es vecina de Peruzzotti

La primera egresada trans del Fines que sueña con hacer historia

Arrancó la universidad tras haber dejado atrás la prostitución. Hace radio, teatro, fundó la primera biblioteca LGTB y quiere ser una referente en políticas de género.

La primera egresada trans del Fines que sueña con hacer historia

SOBRE LAS TABLAS. Marta también incursiona en el teatro con el grupo Alma de Barro.

“Mañana es un día muy importante, empiezo la universidad”, afirma, emocionada y algo nerviosa, Marta Melody Campos, vecina del barrio Peruzzotti que el año pasado se convirtió en la primera egresada trans de plan Fines de la Biblioteca Palabras del Alma. 
Con 34 años y el sueño de convertirse en licenciada en Comunicación Social en la Universidad de General Sarmiento, Marta –cuyo vocabulario que es un verdadero manual de ideología de género- asegura que su paso por el programa para la finalización de los estudios secundarios cambió el rumbo de su vida. 
Hoy es referente del frente de mujeres del Movimiento Evita de Pilar y ya cuenta con dos diplomaturas universitarias en materia de género. Además tiene su propio programa de radio y forma parte del grupo de teatro comunitario “Alma de barro”. 
Hace algunos meses inauguró un espacio para la literatura LGTB en la biblioteca Palabras del Alma y busca seguir profundizando su trabajo como referente en materia de diversidad. 
“Soy trans no binaria, es decir que no me encasillo en una heteronorma social”. Esto significa –tal como manifiesta- que prescinde de cirugías que la acerquen a una “forma física hegemónica” y agrega que su transformación se consolidó a los 23 años aunque “siempre me autopercibí como femeneidad”.
Pese a que su familia nunca fue un obstáculo para manifestar sus deseos, fue la sociedad la que a medida que avanzaban sus cambios le fue cerrando las puertas. Durante el colegio secundario, las amenazas de algunos de sus compañeros la obligaron a dejar los estudios y más tarde, sin posibilidades de conseguir un trabajo formal, debió ejercer la prostitución en la zona roja de Pilar.
Sin embargo, en línea con su temperamento –advirtiendo que “no me gustan las victimizaciones”- decidió torcer aquella historia y hace dos años se inscribió en el plan fines. “Los primeros meses me iba caminando desde el barrio Dos Rutas hasta Peruzzotti porque no tenía plata para el boleto”, recordó. 
Luego, el regreso a las aulas la acercó a su familia de la que se había alejado “para preservarlos de la vida que llevaba yo”. Así es como volvió a su barrio de origen a vivir con su abuela. 

Contagio 
Carismática y entusiasta, Marta consiguió que tanto sus compañeros como algunos docentes del Fines se interesaran por las problemáticas de género y la “literatura marica y trans”. 
Así es como en las clases se fue incorporando literatura afín, que con el apoyo de los responsables de la biblioteca, se convirtió en el puntapié del primer espacio en Pilar dedicado a la literatura LGTB, que funciona en Palabras del Alma desde junio de 2019.
Fue el libro “Mordiendo el pasto” de Facundo Soto el disparador del espacio que hoy cuenta con 12 textos, entre ellos algunos orientados a la infancia. “Yo reina, yo princesa”, de Gabriela Mansilla y “Niñez trans” de Valeria Paván.
La iniciativa fue inspirador para otras instituciones, tales como el Colegio Almafuerte que inauguró un espacio de literatura con perspectiva de género, y la biblioteca TelViso que está en vías de sumar el propio. 

Mucho por hacer
Puesta a evaluar el presente de Pilar en materia de inclusión y diversidad de género, recordó que si bien desde el año pasado cuenta con la implementación del cupo laboral de chicas trans en la nómina de empleados municipales, éstas solo llegan a 10 y aún hay mucho por hacer. 
“No hay políticas de Estado, la diversidad sigue sin visibilizarse. A nivel salud, faltan endocrinólogos para las compañeras trans ni médicos que sepan atender nuestras corporeidades, tampoco psicólogos con perspectiva de género”, objetó. 
En este sentido, Marta advirtió que la mejor vía para generar un cambio cultural en la sociedad es “aprender de la convivencia mutua”. “Es la mejor forma –agregó- de deconstruir el pensamiento machista”. 
Así, espera que el ejemplo llegue de forma vertical, es decir, “que el Estado empiece a incorporar por ejemplo chicas trans en la atención al público, en cargos altos, porque hoy están trabajando prácticamente a escondidas y vulneradas”. 
Con la esperanza puesta en el empuje de las nuevas generaciones, la futura comunicadora social apuesta a un porvenir más igualitario “fomentando el amor y el respeto por el otro se va a conseguir el verdadero cambio”. 
 

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