El pacto y sus curiosidades

domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:00

• El Tratado que debió ser Pacto. Para que una palabra o un significado se instalen en la lengua popular no necesariamente deben ser correctos. En este sentido, el Tratado del Pilar no habría sido tal: la denominación correcta sería la de Pacto de Pilar.
Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras y vicepresidente de la Academia Nacional de Educación (fue también su titular), explicaba hace unos años en Pilar que el hecho del 23 de febrero de 1820 “es el mal llamado tratado, ya que este es el que se da entre dos o más países. La denominación correcta es la de pacto”.
Además, el catedrático agregaba que “toda identidad tiene un continuum histórico, es decir, una serie de elementos que a través del tiempo se han ido dando como característicos del municipio, y que son los que constituyen los que el hombre vivió a través de la historia”. En este campo entran “el nombre de Pilar, la Virgen y la capilla como elementos fundacionales; la presencia de Juan Manuel de Rosas, que tuvo terrenos y vivió en Pilar, y por supuesto el Pacto de Pilar”.


•El héroe olvidado. Edgar Wilker Scovenna es un personaje multifacético de Pilar. Como músico es autor de la “Zamba del Tratado”, y en su extensa carrera como escritor publicó un ensayo sobre la intervención del general Estanislao Soler en la firma entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
El brigadier Soler fue nombrado por José de San Martín, en plena campaña de Los Andes, como Jefe del Estado Mayor en la organización del ejército de Mendoza.
La investigación de Scovenna revela, entre otras palabras de Soler, esta expresión: “Cuando la posteridad siempre justa recuerde el memorable 23 de febrero del año 20, no podrá menos que tributar honor y gloria a los dignos ciudadanos que contribuyeron con las armas, con sus luces e influjo a establecer la Paz, dichosa de ese día inmortal”.

•El secreto que no fue. El rumor comenzó a correr pocos días más tarde de la firma: el Tratado del Pilar había incluido además determinadas cláusulas secretas, vinculadas a la relación con Brasil. En este sentido, la Junta de Representantes emitió en marzo de 1820 un documento en el que se expresaba que “no se especifican los auxilios generosos de que se habla en el Tratado del Pilar, para evitar compromisos con Brasil y evitar el armar al gobierno portugués”. El propio Sarratea respondió en mayo que “no existe más Tratado con los gobiernos de Santa Fe y Entre Ríos que el del 23 de febrero último”. De acuerdo a varias investigaciones, incluyendo las hechas por la Junta de Estudios Históricos de Pilar, aquel acuerdo secreto nunca existió.

•La invitación del concuñado. Con el paso de los años, mucho se ha debatido sobre la elección del lugar de la firma entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos ¿Por qué Pilar? ¿Qué los llevó a confluir en un pequeño caserío, perteneciente además a una provincia que acababa de ser vencida?
El recordado Gregorio Ferrá (foto 1), médico e historiador local, entregó su versión en el libro “Historia de Pilar” (Dunken, 1998), indicando que el pacto se suscribió aquí “por una circunstancia singularísima”. Según el autor, ocurrió “seguramente por invitación del destacado vecino que fuera alcalde del Pilar, Don Lorenzo López, quien por entonces era novio de una de dos mellizas entrerrianas de una tradicional familia de Concepción del Uruguay. De la otra hermana era novio el caudillo entrerriano Francisco Ramírez”. Ferrá interpretaba que ese detalle “tuvo gran influencia en el notorio espíritu de reconciliación amistosa y pacificadora del Tratado del Pilar”.
                                                                                                                                                                                                                                                                                      
Tres gobernadores. A lo largo de los años, la celebración de la firma del Tratado del Pilar tuvo más o menos relevancia, de acuerdo a los distintos gobiernos. Siempre fue complejo lograr que las buenas artes del protocolo lograran reunir a los tres gobernadores de las provincias firmantes. De hecho, la última vez que sucedió fue en el año 1992, como deja ver la foto que acompaña este texto y aportada por Fabián Telmo Pérez. De izquierda a derecha se puede ver a Eduardo Duhalde (Buenos Aires), Carlos Reutemann (Santa Fe), Mario Moine (Entre Ríos) y el anfitrión, el entonces jefe comunal Jorge Telmo Pérez. Hoy podría repetirse la imagen de los tres gobernadores en Pilar. Axel Kicillof está confirmado y también podría llegar Omar Perotti. Fue invitado y aún no confirmó su presencia, el entrerriano Gustavo Bordet. (foto 2).

Solo unas fotos. La foto data del año 1972 y fue aportada por Alberto Marzano. Fue tomada en ocasión de la celebración de los 200 años de la creación de la Parroquia Nuestra Señora Del Pilar, instalada en el Pilar Viejo en el año 1772. El monolito recordaba el lugar donde Pilar tuvo su primera población y estaba acompañado por una plaza. El primero fue destruido y la placa robada. Al día de hoy, no hay nada que indique que en ese lugar tuvo lugar el origen de nuestra ciudad. (Foto 3).

Historia. Inauguración del monumento que recuerda el “Tratado del Pilar”, en la Plaza 12 de Octubre, en el año 1970. Sobre la izquierda, en representación del Instituto Almafuerte, Zulma Manzanares, abanderada, Mónica Castagnino y Coco Arévalo, escoltas.

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