Había viajado a Rusia y perdió todo contacto

Un vecino de Villa Rosa se reencontró con su hermana después de 47 años

A los 17, dejó Chile para ir a estudiar a Rusia. Años después volvió a la Argentina y perdió contacto con su familia. Una vecina propició el encuentro.
domingo, 15 de noviembre de 2020 · 08:26

Por Juan Carlos Rodríguez

Arnoldo Quintrileo Quintrileo hoy tiene 65 años. Casi cincuenta los pasó sin contacto con su familia. Una historia cargada de sinsabores, solidaridad y amistad.
Cuando tenía 17 años se fue de su ciudad natal, Pillanlelbun, en la zona de Temuco, a unos 700 kilómetros al sur de Santiago de Chile. Su abuela materna, Marta Uslar con la que se crió de muy niño, lo había autorizado a viajar a la lejana Rusia, ya que el joven chileno había obtenido una beca para estudiar como ingeniero agrónomo.
Abordó un avión hacia el país europeo en septiembre de 1973. Desde ese momento ninguno de sus familiares supieron nada de él, como él tampoco de los que habían quedado de este lado del mundo. 
En cinco años Arnoldo consiguió el tan ansiado título que le había prometido a su mamá. Luego trabajó algunos años más en Rusia, para luego decidir volver a su Chile natal.
En esos años, su familia había recibido dos cartas enviadas por el joven y en las que la saludaba diciendo que los extrañaba y que pronto regresaría. Las misivas no tenían remitentes, pero sí las estampillas de Montreal y Toronto (Canadá). Esas fueron las últimas noticias que tuvieron de Arnoldo. Desde entonces, la familia agotó las instancias de búsquedas y finalmente se resignaron, dándolo por muerto.
Pero la historia tenía reservados otros capítulos y sucederían en la localidad de Villa Rosa. En estos últimos años, Ángeles Michel, de 19 años, conversaba y se hizo amiga del hombre a quien le ayudada diariamente con la comida y charlas de por medio, viendo cómo se encariñaba con su pequeño hijo. Ese hombre un día le confesó su situación y cómo llegó desde Rusia a Argentina a fines de la década del 80. Al no poder ingresar a su país desde Mendoza, volvió a Buenos Aires donde se afincó.
Trabajó en varios lugares y se hizo de muchos amigos, pero le dijo a la joven que le gustaría encontrar a sus familiares chilenos. Esa noche Ángeles la pasó en la redes sociales (especialmente en Facebook) porque sintió el deseo a ayudar a Arnaldo a cumplir su sueño.
Escribió el nombre de la abuela materna y un pedido de ayuda a familiares o conocidos. Horas después obtuvo las primeras respuestas. Familiares directos y descendientes daban esperanzas y se comunicaron con Ángeles.
De manera inmediata, una hermana de Arnaldo que vive en Neuquén, Marta Pintos, de 56 años, se puso en contacto con la joven villarrosense que sabía de la existencia del “hombre perdido o muerto”.
Le envió fotos y datos precisos que el hombre decía conocer. Todo coincidía. Era inmensa la felicidad de saber que su hermano estaba vivo. Para convencerse llamó a la Comisaría 6ª de Villa Rosa para ver si ellos podían verificar y certificar el domicilio y la identidad de su supuesto hermano. Y ahí atendió la llamada el oficial Javier Valverde (de 26 años) quien sin pensarlo subió al móvil policial y llegó hasta el barrio Manzanares para chequear la información.
Una hora después Marta, en su casa de Neuquén, recibió el llamado del policía, en donde le confirmaba que cada uno de los datos eran reales. No quedaban dudas, el hombre era Arnoldo Quintrileo Quintrileo.
Marta llegó a Villa Rosa en la tarde del jueves 12 de noviembre. Esperó algunos minutos en la comisaría mientras su corazón latía a mil por horas. De pronto, por la calle Saavedra Lamas hizo su aparición un patrullero. Venía lento, como pidiendo permiso, y estacionó en la banquina de la dependencia. Un oficial abrió la puerta trasera y apareció Arnoldo para fundirse en un abrazo con su hermana.
Las palabras sobraron, solo silencio y lágrimas resumidas en ese abrazo interminable y deseado por 47 años. Horas después Arnoldo y su hermana Marta viajaron hacia Neuquén con la promesa de volver a Villa Rosa. Y  obviamente  otro de los deseos es visitar  y conocer al resto de familiares en Chile. 

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