Una experiencia personal la puso cara a cara con la dura realidad de los chicos que atraviesan tratamientos de quimioterapia. Desde entonces, Jamaica Jana Godoy de 7 años, vecina del barrio Villa Buide, se fijó un propósito del que nadie, ni sus padres, pudieron moverla: donar su larga cabellera para la confección de pelucas para niños con cáncer.
Sensible, responsable y una gran lectora, así define Pamela a su hija Jana, como la llaman todos, que el último miércoles pasó por la peluquería por primera vez en su vida. “Desde que nació jamás se cortó el pelo, su papá no me dejó ni pelarla, así que fue chocante cuando le dijo que quería donar el pelo, pero de a poco él la empezó a escuchar, porque estaba muy decidida”, relató la mamá en diálogo con El Diario.
Así fue como sus padres se pusieron en contacto en primera instancia con la familia de una nena con síndrome de Down, que además tiene una patología en la sangre que derivó en la pérdida de su cabello. Sin embargo, la donación no fue posible dado que, como explicó Pamela, “la nena no toleraba las pelucas”.
Ante esta imposibilidad, su mamá recorrió peluquerías que pudieran orientarla en su búsqueda, pero éstas, aseguró: “Querían comprar el pelo y mi hija no quería venderlo, quería donarlo”.
Esta situación no desalentó a Jana, que continuó insistiendo con aquella idea que comenzó a gestarse cuando, a causa de un lunar, tuvo que tratarse en el hospital Garrahan y conoció chicos que estaban atravesando tratamiento de quimioterapia. “Ella nunca nos preguntó nada, pero volvió con esa idea”, recordó su mamá y añadió que “es muy sensible, no puede ver a alguien llorar porque ella también llora”.



