Por Victor Koprivsek
Si la prueba es grande, más grande es la victoria
Hace unos días reventaron una ventana de uno de los espacios donde los Toros Negros, equipo de béisbol derquino que entrena en el Poli, tiene sus cosas: baños, vestuarios, depósito, etc. También allí entrenan y practican hockey.
Ese lugar, junto a las vías del Urquiza que cuenta con el apoyo de la Fundación PIBES, sufrió, hace unos días, un hecho de vandalismo. Violento y triste. Porque hay situaciones que nos empobrecen a todos.
Y hubo quienes entraron a romper. Y hubo quienes entraron a dañar. Y vaya si es injusto que eso pase en cualquier lugar, pero cómo duele cuando es un espacio que representa a muchos, cuando se trata de niñas y niños y jóvenes, de deporte, de cultura, de solidaridad.
Y las fotos del daño generan impotencia y hasta bronca, porque es injusto, qué joder. Es injusto y duele como un mazazo en el pecho.
Pero saben qué, si la prueba es grande, más grande es la victoria. Matías Godoy, Esteban Charpentier, Graciela Labale, sin ánimo de dejar a nadie afuera, tan solo por nombrar en ellos a muchos que hacen algo por los pibes. Patricia Dauter.
Tan solo por pronunciarlos en este día sábado en que después del golpe y la tristeza se hizo carne la alegría de volver a erguirse frente en alto de cara al cielo y armar la ronda en una nueva celebración por el Día del Niño y así inspirar al resto capaz golpeado, capaz de capa caída, pero que al saber de esto vuelva a darle lugar a la esperanza, carajo. La castigada esperanza. “Hasta que la dignidad sea costumbre”, me dijo Gra.