“Tengo 11 años, soy diabética y puedo tener una vida normal”

A principios de este año, a Jacinta le confirmaron que, además de ser celíaca, tenía diabetes. Desde ese momento, encara cada día con optimismo y derribando mitos.

“Tengo 11 años, soy diabética y puedo tener una vida normal”

SONRISA. Jacinta, con una camiseta de Las Leonas que recibió de regalo.

Por Lucía Murphy

En plenos preparativos para Año Nuevo, Mariana Rey Saravia nunca notó que su hija de 11 años estaba adelgazando y perdiendo fuerzas con una rapidez insuperable. “Es un virus estomacal”, pensó, y realizó todos los cuidados que creyó convenientes. Días después de recibir al 2018, la situación se hizo crítica: Jacinta había alcanzado su peso mínimo, ya no comía y estaba más pálida que nunca, por lo que decidió llevarla al hospital de urgencias de Bahía Blanca, donde la familia se encontraba de vacaciones.

Jacinta estuvo internada y con suero un par de días, mientras le hacían todo tipo de análisis. En el hospital le confirmaron que había tenido un grave episodio de hiperglucemia (altísimo nivel de azúcar en sangre): tenía diabetes. Luego de estar una semana recuperándose, los médicos no le permitieron volver a su casa en Pilar hasta no aprender cómo pincharse sola, cómo usar los aparatos y entender de qué se trataba su enfermedad.

“También soy celíaca, lo sé desde los tres años, así que controlarme con la comida no me cuesta”, relató Jacinta a El Diario. “Es una fiaca pincharme todo el tiempo -agregó- y me pongo de mal humor cuando tengo el azúcar en sangre baja (hipoglucemia) porque me siento débil, pero puedo tener una vida totalmente normal. Voy al colegio, hago hockey y me junto con amigas sin problemas”. 

Rutina

Antes de comer,la niña se pincha el dedo con un aparato especial que mide el nivel de glucemia de la sangre. Luego cuenta los carbohidratos de los alimentos que va a consumir y, en base a eso, proyecta la cantidad de insulina a inyectarse. Si le da bajo el nivel tiene que inyectarse más. También se pone dos inyecciones de insulina antes de dormir, para no tener episodios de hiperglucemia o hipoglucemia nocturnos.

Dos diabéticas que supieron del caso de Jacinta la visitaron en la casa para darle consejos, y una mamá charló con Mariana sobre cómo cuida a su hijo diabético. “Es como una comunidad”, comentó la mujer, quien es médica especialista en nutrición, lo que la ayudó a asimilar la situación rápidamente.

“Tengo botellitas de Coca-Cola común en la heladera y paquetes de gomitas guardados, para que el nivel de azúcar me suba rápido si lo tengo bajo”, contó por su parte Jacinta, que lejos de angustiarse encara cada día con una sonrisa.

 

La diabetes

Una enfermedad que necesita control constante

La diabetes es una enfermedad autoinmune o genética en la que los niveles de glucosa (azúcar) en sangre están muy altos. Hay dos tipos: La diabetes tipo 1 o insulinodependiente se manifiesta de manera repentina en niños, con algunos síntomas como fatiga, debilidad, adelgazar, mucha sed, orinar frecuentemente. El cuerpo no produce insulina. En cambio, la diabetes tipo 2 o no insulinodependiente se da por resistencia a la insulina. Aparece en adultos con problemas de obesidad.

En ambos casos, se puede llevar una vida normal pero controlada. Hay que contar los hidratos de carbono de cada comida, no comer fuera de horario, llevar una alimentación sana, realizar actividad física y medir los niveles de azúcar en sangre constantemente.

Si no se controla, puede tener graves consecuencias, como ceguera, derrames cerebrales o enfermedades cardiacas.

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