Hernán Melia, Juan Ignacio Lázaro, Gustavo Gianello y Patricio y Hernán Pachelo son cinco amigos de Pilar que un día decidieron comenzar un nuevo hobbie: cocinar su propia cerveza. Y así nació Brewja, que hoy no solo cuenta con su propia fábrica sino que también se comercializa en distintos bares de Buenos Aires.
Más allá de que cada uno de ellos tiene su profesión, la realidad es que los cinco coinciden al momento de apuntar que “la pasión y el esfuerzo que hacemos, no tiene comparación con nuestros trabajos cotidianos”, por eso, aunque todavía no se dedican full time a Brewja, ya tienen en mente un gran proyecto para el año próximo: abrir su propio Brew Pub.
Habiéndose conocido en el colegio (Parroquial de Pilar), siempre soñaron con hacer algo juntos. Así fue que surgió esta idea porque, claro, pensaron “qué mejor que emprender y encarar un proyecto de cerveza artesanal” que, tal y como contaron, es a largo plazo, con diferentes etapas y objetivos por cumplir para que su producto trascienda cada vez más.
“Creemos que es fundamental mantener una calidad superior en todos los estilos de cerveza que elaboramos, manteniendo la higiene cuidadosamente y cumpliendo con los tiempos de proceso”, explicó Hernán Pachelo, una de las caras de Brewja. De esta manera esperan ir creciendo en la producción de manera sostenida y diversificando las distintas unidades de negocio que brinda el rubro, entre ellas, el Brew Pub que es la meta más cercana.
Al momento de definir qué los diferencia como productores cerveceros, no lo dudan: “la utilización de materia prima importada (maltas, lúpulos y levadura), especialmente de países pioneros en la industria cervecera como Bélgica y Alemania” que es lo que hace que puedan tener una calidad superadora en relación a otras cervezas artesanales. De cualquier manera, con un concepto de negocio bien estructurado, entienden que aunque si bien la facturación les permitiría hacer de Brewja su actividad principal, no pierden el foco en que fue un proyecto pensado desde un principio a cinco años. Por eso es que todas las utilidades son reinvertidas para así poder seguir creciendo.
Así, en las mentes de estos cinco jóvenes pilarenses, el proyecto más próximo no es solo el del pub cervecero, sino también, la posibilidad de registrarse como importadores para ser ellos mismos quienes traigan maltas y lúpulos de Bélgica, Alemania y Estados Unidos. “Tenemos pensado expandirnos, tratando de absorber y producir nosotros mismos algunas de las materias primas que utilizamos y ver también cómo podemos usar los productos secundarios que se generan en el proceso de producción de la cerveza artesanal”, detalló Pachelo.



