“Si perdonás, Dios te cura”

LA COLUMNA DEL PADRE SAYU.

22 de mayo de 2016 - 00:00

Tim Guénard tenía 3 años cuando su madre lo ató a un poste de electricidad y lo abandonó en una cuneta. Si fuera poco, el día que cumplió 5, su padre le dio una paliza y le rompió 55 huesos. Tenía que permanecer 3 años en un hospital para la recuperación.

A partir de ahí, una vida de soledad y abandono, entre internados, cárceles y sucesivas familias de acogida.
Llegó a ser el preso más joven de Francia y perteneció a una banda que robaba varios bancos. Vendió su cuerpo a mujeres mayores. Se hizo boxeador para matar a su padre. Sin embargo, Dios – el Big Boss, como él lo llama– lo salvó. Durante cinco años vivió en la Comunidad El Arca, y allí se convirtió. El veneno del odio que le amargó la vida de niño ha desaparecido.
Casado, tiene cuatro hijos y nueve nietos. Hoy acoge en su casa de Lourdes a jóvenes con problemas de alcohol y drogas.
Este año jubilar de la Misericordia, hace poco visitó Barcelona para participar en el Congreso Cor Iesu Vultus Misericordia . 
La historia de su vida está recogida en el libro “Más fuerte que el odio”. Dice usted a menudo que no solo los más fuertes salen adelante, sino también los más débiles y golpeados por la vida. Pero muchos miran a su pasado con odio y rencor, y no pueden perdonar, o perdonan pero no olvidan. ¿Qué puede decirles?
Que si no hay perdón en tu vida, hay veneno. Es como si decidieras envenenarte tú mismo. Si perdonas, te liberas, descargas peso. Es el antídoto al veneno, creer que la vida no es solo el ayer, sino también el mañana. Si te mantienes propietario de tus sufrimientos, estos envenenan tu mañana. Te impiden conocer que mañana será un día mejor, el día en el que Dios te espera. Porque el día de ayer ya no nos pertenece.
El mayor placer es saber compartir, aunque sean tus penas y sufrimientos. Si compartes tus penas con Jesús, ya no te pertenecen más. Hay gente que acude al sacramento del perdón, pero sigue hablando de sus sufrimientos. Es porque no se los han entregado a Dios. Pero si se los das, él los acepta y te cura. Dios es generoso. Él acepta todo nuestro sufrimiento. 
La curación comienza del perdonar. 
Todos tenemos necesidad del perdón, que nos es dado por Dios a través del “hermano sacerdote”, dijo el Papa Francisco el 20/04/2016.
Jesús ya había hablado de la necesidad de perdonar (Mateo 18, 21-35). [continuará…]. 

Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”, lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected] 
 
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