Era casi mediodía; una mujer elegantemente vestida se paró frente a un desamparado.
-¿Tienes hambre?, preguntó ella.
-No, contestó tímidamente, cabizbajo.
Justo en ese momento, un policía se acercó.
-¿Hay algún problema, señora?, le preguntó el oficial.
-No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer.
-¿Me ayudarías?
-¿Qué quiere usted con él?, preguntó el oficial.
-¿Ves el restorán de allí?, quiero darle algo de comer.
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