LA COLUMNA DEL PADRE SAYU: ¿Depositaste en el banco de Dios?

23 de agosto de 2015 - 00:00

Era casi mediodía; una mujer elegantemente vestida se paró frente a un desamparado.
-¿Tienes hambre?, preguntó ella.
-No, contestó tímidamente, cabizbajo.
Justo en ese momento, un policía se acercó.
-¿Hay algún problema, señora?, le preguntó el oficial.
-No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer.
-¿Me ayudarías?
-¿Qué quiere usted con él?, preguntó el oficial.
-¿Ves el restorán de allí?, quiero darle algo de comer.

Con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al viejo Juan al restorán. El gerente de la cafetería furiosamente les preguntó:
-¿Qué está pasando aquí, oficial?
-Esta señora lo trajo aquí para que coma algo, respondió el policía.
-¡Oh no, aquí no!, el gerente respondió airadamente. -¡Tener una persona como esta aquí es malo para mi negocio!
La mujer se dirigió al gerente:
- Señor, ¿está usted familiarizado con Hernández y Asociados?
-Por supuesto que sí; soy el subgerente de esta compañía. ¿Y eso qué le importa a usted?
-Soy Leticia Hernández, presidente y dueña de la misma.
-¡Oh perdón!, dijo el gerente.
“Tráiganos el menú para los ejecutivos”, ordenó la mujer.
-Juan, ¿te acuerdas de mí?
El viejo Juan miró el rostro de ella, con los ojos lagañosos: “Creo que sí, se me hace familiar”.
-Mira Juan, ahora estoy un poco más grande. Al graduarme de la universidad en mi pueblo, había llegado a esta ciudad en busca de un trabajo, pero no encontraba nada. Era invierno. Caminaba por las calles y casi muerta de hambre y con frío. Entré a este lugar para conseguir algo de comer, ¿te acuerdas?
-Ahora me acuerdo, dijo Juan. Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo para  comer.
-Sí, entonces, me hiciste un sándwich grande y un café. Cuando miré te vi poner el precio de la comida en la caja. Encontré un trabajo en esta misma cafetería, entonces. Trabajé muy duro. Posteriormente, empecé mi propio negocio y, con la ayuda de Dios, prosperé… Hablaré con el señor Martínez y te dará un trabajo para vivir. Mi puerta está siempre abierta para ti, Juan.
Ayudara los necesitados es como depositar en el banco de Dios. La Biblia dice:- “Den, y se les dará, les devolverá una buena medida y desbordante” (Lucas 6, 38). Si ayudaron a los damnificados de las inundaciones recientes, sepan que Dios les recompensará. Siempre lo hace, créanme.


Pueden escuchar los micros del padre Sayu, “Con Jesús y María mi vida es feliz”,  lunes, miércoles y viernes a las 22, por FM Plaza 92.1. Correo: [email protected]

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