Efecto yarará: “nadie quiere salir a la calle”

Lo aseguró el vecino que encontró la víbora venenosa en el patio de su casa. Se confirmó que el reptil le mató dos de sus perros. Asegura que la gente está con miedo.

21 de marzo de 2015 - 00:00

Después del hallazgo de una yarará venenosa en el barrio Carabassa, a escasos metros de un brazo del río Luján, los vecinos se vieron forzados a cambiar algunos hábitos. Con algo de temor, evitan circular por descampados y se alejaron de la calle en horas nocturnas. Los chicos, adentro de sus casas, por precaución.

“Hasta yo tengo miedo de salir a la calle caminando porque así como hubo una, puede haber dos o tres”, señaló Damián Striker, propietario del terreno donde apareció la víbora que medía un metro de largo y 5 centímetros de espesor.

El temor proviene del hallazgo de sus dos perras muertas, producto del ataque del reptil, lo que empujó a los vecinos a mantenerse atentos adentro de sus casas. “Acostumbrado a salir afuera, a tomar mate o a caminar, tenés un poco de miedo a que aparezca una, yo tengo sobrinitos que no pueden estar más en el parque”, reveló el vecino.

En diálogo con El Diario, el vecino narró el momento en que fue hallada la yarará que, luego del rastrillaje de personal de Zoonosis, se descubrió que le mató no solo una perra, sino dos.

“Sentíamos que los perros ladraban mucho, pero nunca pensamos que iba a haber una víbora”, comenzó relatando Striker el momento en que decidieron salir a ver si, como había ocurrido en otras oportunidades, los perros estaban persiguiendo gatos. Sin embargo, en el terreno era una víbora el motivo del revuelo de los perros.

“Cuando le pega mi papá le erra, y mi perra la muerde a la víbora y la empieza a sacudir. Cuando la suelta, la yarará directamente le muerde el cuello”, continuó el dueño de Canela, quien murió 24 horas después del ataque.

Finalmente el hombre mató a la víbora, que fue conservada en un recipiente de plástico para llevar a analizar a la dirección Zoonosis, que a principio de semana confirmó que se trataba de una serpiente venenosa.

Lo que también descubrió el personal de Zoonosis recorriendo los pastizales fue otro perro muerto, producto de haber sido mordido por la yarará en una de sus patas. Se trataba de otra de las perras de la familia Striker, de nombre Tuca. “Me dijeron que primero mordió a ese perro, por eso es que mi otro perro tardó en morir”, señaló Damián a El Diario. Por último indicó: “Nunca íbamos a imaginar que una víbora de ese tipo iba a aparecer en el terreno de casa”.

 

Qué hacer 

Ante una mordedura la víctima debe ser trasladada al centro de salud más cercano. Se recomienda mantener protegidas las piernas hasta la rodilla con ropa gruesa o botas.

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