Carta de lector

19 de septiembre de 2014 - 00:00

Ocho años sin Julio López

 

Sr. Director:

Cuando el compañero Julio López desapareció, el 18 de septiembre de 2006, el por entonces “gobierno de los derechos humanos” aseguró que removería cielo y tierra, pondría todos los recursos del Estado, sus policías, sus servicios de inteligencia, dedicados plenamente a esclarecer este delito político de metodología procesista, perpetrado en sus narices y en el marco de un juicio a uno de los más feroces represores de la dictadura militar, Etchecolaz, quien se sonreía enigmático detrás de su hipócrita rosario, seguramente bendecido por alguno de sus cómplices amigos obispos.

Pasaron los años, las marchas de todas las organizaciones de derechos humanos, los pedidos de justicia internacionales, la lucha de sus familiares y compañeros por encontrar alguna explicación de ese estado que se proclamaba “nacional y popular” y que solo aportaba mentiras y desinformación a través de avalanchas de informes, trascendidos y denuncias de testigos falsos aportados por los mismos organismos que decían estar buscando a Julio López.

Hoy todo nos parece más claro, más comprensible ¿Cómo podemos pedirle que nos devuelva a Julio al gobierno que entroniza como Jefe de Estado Mayor del Ejército a un oficial de inteligencia como Milani quien actuó en el Operativo Independencia, torturó e hizo desaparecer a un número no determinado de personas, entre ellas al conscripto Ledo? ¿Cómo podemos pensar que el nuevo amo de los de los sicarios con uniformes de gendarmes, el milico carapintada Sergio Berni, amigo y empleador de otros milicos carapintadas como él, pueda denunciar a sus secuaces de hacer desaparecer a Julio López?

Nada hizo el Gobierno durante estos 8 años y nada hará. Nada podemos pedirle cuando es el empleador de los desaparecedores porque los necesita, tanto ayer como hoy, para cuidar los intereses de la burguesía nacional y extranjera, sin escatimar en la sangre de los trabajadores y el pueblo en un contexto de crisis del capitalismo en donde la lucha de clases se irá recalentando. Solamente podemos organizarnos y luchar para echar de sus cargos a los herederos de Videla y Cia., y castigarlos por sus crímenes pasados y presentes.

Con más indignación y firmeza que nunca exigimos: Aparición ya de Julio López y castigo a los culpables de su desaparición y la larga lista de cómplices, aparición de todos los desaparecidos en esta democracia,  cuyas búsquedas estuvieron a cargo de los represores de siempre, derogación de la ley antiterrorista  y todas las leyes diseñadas para criminalizar la protesta de los trabajadores y las organizaciones sociales, renuncia y juicio para Milani y Berni, con todos sus “asesores”, resucitados de las épocas más oscuras de la historia argentina, libertad a los presos políticos.

 

Partido Revolucionario de los Trabajadores.

 

 

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