Tribuna del lector: No hay más conejos

por Gabriel Lagomarsino

2 de abril de 2014 - 00:00

Ayer al mediodía, en el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el alcalde de Pilar mostró su xenofobia e intolerancia, al anunciar -sin ponerse colorado- que: “Más del 35% de las personas que se atienden en Pilar no son del distrito. Quiero saber si no ha llegado el momento de defender a los vecinos de Pilar y poner un bono para los que no son de Pilar”.

Volvió así a plantear el fin de la salud pública gratuita y universal. Es paradójico, porque si algo caracterizó al peronismo desde los años cuarenta, fue el haber ampliado y garantizado el acceso a la educación y a la salud pública. Casi setenta años después de tan meritoria transformación, Zúccaro hiere con sus palabras lo que constituye quizás el pilar fundamental de la doctrina justicialista: la justicia social.

Habiéndole escuchado ya muchos discursos, no me cabe duda que al intendente se le agotaron las iniciativas, y decidió recurrir a la magia, o mejor dicho, a la demagogia. Acostumbrado a sacar conejos de la galera, el truco ya no resulta; no porque haya perdido su habilidad como ilusionista, sino simplemente porque en su galera no hay más conejos.

Más allá de la valoración moral que se podría hacer de una política de salud arancelada, las palabras inducen a engaño, al afirmar implícitamente que el dinero del presupuesto alcanzaría para financiar el sistema municipal si solo se atendiera a habitantes de Pilar, pero que no alcanza si se atiende a “foráneos” y además, se lo hace gratis.

Aclarémoslo: Pilar cuenta con 3 hospitales municipales; por tenerlos, y a diferencia de otros municipios cuyos hospitales son provinciales, la comuna recibe fondos de coparticipación específicos. La coparticipación es el dinero que la Provincia le envía a los municipios. ¿Cuánto dinero le corresponde a cada distrito? Eso se establece de acuerdo a la ley de coparticipación existente desde el año 1987. En dicha norma, se fija que del 100% a distribuir, un 37% se deriva a distritos que poseen hospitales municipales como Pilar. En consecuencia, si tienen hospitales públicos propios, los municipios reciben un 37% de los fondos coparticipables en concepto de salud.

Si bien el porcentaje que se recibe en concepto de salud es elevado, más lo es el que se recibe en función de la población. Nuevamente, Pilar sale beneficiado: con 300 mil almas, más de la mitad de ellas cuenta con obra social y/o prepaga, de modo que el sistema público debe atender “gratis” a solo 1 de cada 2 personas.

Otra cuestión que el alcalde pretende ignorar, es que la mayoría de las atenciones más costosas, de complejidad media y alta, se realizan fuera de los hospitales  locales; recordemos el lamentable caso de Santino Franco, el bebé que había sido dado por muerto en el Hospital Sanguinetti, y que para salvar su vida tuvo que ser trasladado al Hospital Garraham, en donde permaneció internado en la unidad de cuidados intensivos.

El intendente sabe que en la irrazonable e inviable situación de pretender cobrarle a los foráneos por las atenciones de salud que recibieran en Pilar, y en consecuencia, tener que pagar por los servicios que los pilarenses recibiéramos en otras jurisdicciones, el balance sería estrepitosamente negativo para su administración; la de quien alguna vez prometió que venía “para curar a Pilar”.

 

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