Carta de lector

19 de noviembre de 2013 - 00:00

Abuso policial


Sr. Director:

Días atrás fui a visitar a una amiga y dejé mi auto, como la zanja estaba rebalsada y no podía cruzar, más adelante, sobre la misma calle. Resultado: un vecino llama al 911 porque vio mi auto y pensó que estaba abandonado (estuvo 40 minutos estacionado). Cuando estoy pasando por la estación de Savio me interrumpe el paso un patrullero del cual descienden dos oficiales, uno de los cuales, creo que es sargento de apellido Florentín. Lo conozco porque era alumno de la Técnica 3.

Sin identificarse ni mediar explicación alguna, me invitan a descender del vehículo, a lo que me niego. Conozco mis derechos. Ellos me dicen que mi auto tiene orden de captura, pero no me piden mi documento, ni los papeles del vehículo. Solo me gritan, ya un poco violentos, que descienda.

La situación se torna muy tensa. Después de insistir en que se identifiquen con nombre y apellido y de pedir alguna explicación, uno de los oficiales, el más joven, que nunca se identificó, me explicó que un vecino llamó al 911 y sospechaban que el auto era robado.

Le explico que el auto es de mi propiedad y que tengo los papeles y se los ofrezco. Le muestro la cédula verde, mi registro y mi DNI. Cualquier persona con dos dedos de frente se daría cuenta que con esto la teoría de que el auto es robado se desvanece. Bueno, para Florentín esto no es suficiente y pide averiguación de antecedentes. O sea, que todavía no me puedo ir. Sigue pidiéndome que descienda del vehículo y ahora quiere revisar el auto y a mí. Le pido que se identifique y que me deje leer la orden de allanamiento, mi auto tiene la ventanilla rota y no se puede bajar. Por lo tanto yo tenía la puerta abierta.

Florentín, claramente desencajado, le habla a su compañero que estaba cerca del patrullero con mis papeles y le dice que pida apoyo. Y me cierra la puerta con mucha violencia.

Al rato estoy rodeado por 6 oficiales más. Ahora me habla otro oficial y más educadamente me explica que es inevitable que si no depongo mi actitud ¿? me van a tener que detener. A lo que yo respondo ¿Por qué? Me identificaron, identificaron el vehículo y ya la sospecha que nació a través de un llamado al 911 había sido aclarada. El auto es mío y no es robado y tampoco tenía pedido de captura.

Pero todavía querían registrarlo, sé que sin una orden en este caso no pueden hacerlo ya que no había ningún motivo para sospechar que yo iba a cometer un delito. No obstante y para terminar con el tema, accedí y pedí la presencia de dos testigos. Solo conseguí uno. Resultado. Me rompieron la butaca de atrás y me abollaron el capó. Hasta estaba la huella con barro del borcego de encima del capó.

Como proteste por la violencia con la que revisaron mi auto, uno de los oficiales agarró un par de esposas para detenerme. Al final, se dieron por vencidos. Obviamente no uso armas de fuego y tampoco ando con sustancias ilegales. El único motivo que tuve para protestar fue que se estaban violando mis derechos. En definitiva, esta es la policía que debe cuidarnos. 

 

Miguel Castellanos.

 

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