Inundaciones en Mirasoles
Sr. Director:
Les envío una foto de la calle Pisco (en el barrio Mirasoles, Panamericana km 51). Hace un mes vinieron las máquinas de la Municipalidad a emparejar la calle (en principio la iban a asfaltar, pero nunca volvieron). Agrandaron las zanjas, sacaron tierra, pusieron tierra, en fin, todo un bluf, ya que en la primera lluvia más o menos fuerte y continua que cayó, durante estos últimos días, acá tenemos el resultado.
Sigue inundándose (menos mal que no la asfaltaron), lo cual era obvio, porque se esmeraron en agrandar las zanjas, ensancharlas, profundizarlas pero el agua sigue saliendo por un caño pequeño que no da abasto. O sea, seguimos teniendo el mismo drenaje, el mismo embudo que hace 20 años y seguimos sufriendo las mismas inundaciones. Eso sí, los impuestos siguen siendo como los de un barrio privado.
Marcela Coltellini
Cambien todo lo que les parezca mal
Sr. Director:
Luego de varios días de debate en torno a cambios de denominación pedidos para calles como para plazas o barrios solicitados por jóvenes ciudadanos de varias localidades de nuestro partido de Pilar ante el Concejo Deliberante, caben algunas reflexiones.
Hoy la juventud ha logrado con su fuerza, con su preparación y con su militancia política y social una presencia muy importante que le da fuerza a las organizaciones comunitarias. Miles de ellos participan de acciones solidarias, en voluntariados de entidades de bien público, de organizaciones no gubernamentales y también como no se veía desde hace muchísimo tiempo, con una gran participación política en los partidos.
No sólo engrosan las movilizaciones de toda índole como culturales y sociales sino que han logrado con su perseverancia, como por su protagonismo, incluso una participación importante tanto en la conducción del Estado en todos sus ámbitos, como en la gran cantidad de diputados, senadores y concejales a lo largo y a lo ancho del país.
Una nueva generación de jóvenes va a modificar definitivamente el panorama político, social y cultural actual, porque los veo dispuestos a cambiar todo lo que les parece mal. Se equivocarán es probable, pero seguramente menos, mucho menos de lo que hicimos las generaciones de los 70, 80 y 90 que no dejamos errores por cometer.
Gracias a Dios hoy tenemos miles de jóvenes impulsando con fuerza y creatividad cambiar las cosas en paz, sin violencia, respetando la democracia y sus tiempos, reclamando su lugar para cambiar tanta injusticia, tanta hipocresía.
Pero esta irrupción de la juventud no crean que va a ser recibida con los brazos abiertos por todos, porque para algunos les va a significar perder lugares y posiciones. Bienvenido sea esto. Es hora.
Vemos también en estos días la reacción del elenco estable de los cavernícolas de la política y de la sociedad local, con sus conceptos medievales, garrote en mano, atacar incomprensiblemente a jóvenes que se acercaron al lugar más adecuado como lo es el Concejo Deliberante de su ciudad, donde están los representantes elegidos por el pueblo, una propuesta de cambio de símbolos, de nombres, de ejemplos, como lo deben ser para ellos la denominación de una calle, un hospital o una escuela.
La sobreactuación a esta iniciativa viene principalmente de quienes sólo argumentan que eso no es importante o que no es prioritario. Y si los jóvenes entre sus diferentes iniciativas que tienen llevaron esta propuesta adelante, será por sus propias ideas, sus propias inquietudes.
Pretender decir que una iniciativa que llevó un instante de tiempo presentarla y luego minutos debatirla y aceptarla como publico El Diario para el mes de octubre aparentemente, para darle el nombre de Néstor Kirchner a un hospital. Si el expresidente hoy es una referencia política e ideológica para muchos jóvenes y probablemente la mayoría de ellos, será por algunos de los actos poco vistos por los políticos, como el de no cambiar los ideales que defendió toda su vida, en la puerta de la Casa de Gobierno (como hace la gran mayoría de los políticos). Tan fuerte como la imagen simbólica de ordenarle al jefe del Ejército “bajar el cuadro” de Videla del lugar donde se enseñaba a los jóvenes cadetes para formarse como oficiales, porque era un ejemplo indigno.
Es bastante mejor de algunos de los ejemplos que tuvimos no hace mucho como Aito De la Rúa, Lopérfido o Carlitos Menem.
Queridos jóvenes de Pilar, cambien todo lo que les parezca mal, lo importante, lo urgente, lo prioritario y lo que necesiten para hora de Argentina, un país mejor. Luchen por eso, eso hace a una juventud maravillosa sin tanto odio, prejuicios e hipocresía como la que nosotros no supimos hacer. Sigan adelante, no pierdan el tiempo con los “dinosaurios” porque se extinguieron hace mucho, estos que ven o escuchan, sólo son sus espectros, sus patéticas imitaciones. Gracias.
Carlos L. Torres