Después de una tarde llena de espinas y sufrimiento, el día terminó color de rosa para Fénix. Otra vez un 14 de mayo, el Águila desplegó sus alas para conseguir el ascenso a la Primera C.
Ayer, fue con el primer campeonato y el boleto directo a la categoría superior de AFA. Antes, había sido por penales en una Promoción C-D infartante.
Pero el pueblo albinegro, ya pintada su piel de rosa con esta camiseta que fue un emblema del buen fútbol y también un amuleto, celebró una nueva conquista que quedará marcada eternamente.
La previa de la visita a Ituzaingó para enfrentarse a Centro Español era una fiesta anticipada. Pero esas cosas en el deporte son muy difíciles de realizar sin nublar la cabeza de los protagonistas.
Tal vez esa ansiedad que se extendió 48 horas o estar ante la posibilidad de una revancha grupal, para los muchos integrantes que hace un año sufrían el descenso y ahora estaban ante la posibilidad de recuperar el lugar el C, todo les jugó una mala pasada.
Fénix fue un equipo que quiso frenar las ganas de llevarse por delante a su rival como todo el año, pero pasó a ser intrascendente, lento y previsible.
Algún destello de Marcos Riquelme desequilibraba la defensa del Gallego. Pero el Pájaro tampoco estaba en un día iluminado.
Antes de la media hora, fue amonestado por tirar la pelota lejos y luego por una infracción, vio otro cartón amarillo. Expulsión del goleador del campeonato y 60 minutos por delante con un hombre menos.
Y si creían que lo peor había pasado. De ese tiro libre derivó la jugada del gol de Español. Cabezazo en el corazón del área de Herrera para el 1-0.
Todavía quedaba el consuelo del empate parcial de Argentino de Quilmes, pero al rato, llegaría la noticia de que el Mate abría el marcador frente a Victoriano Arenas.
De repente, la tarde era una pesadilla para Fénix. Lo mejor que le pasó en la etapa inicial, fue el pitazo final.
Cambió el chip
En el complemento cambió radicalmente la actitud y mentalidad de Fénix. Aún con uno menos, se le fue encima a Pablo González.
Sin las armas pulcras de otros encuentros, presionó con el empuje de Leonel Bargas. El Perro fue el que generó la mejor chance par el empate. Le cometieron un penal antes de los 10’ que abría otra vez la esperanza.
Sin embargo, en ese maldito arco que da al hipermercado, Fonzalida no pudo vulnerar a González y todo seguía 1-0.
El orden y la paciencia le dejaron el lugar a la tenacidad y coraje. Santángelo no escatimó con los cambios. Mandó a Mickael Acosta, Mariano Puch (de gran aporte) y Toselli por Ciaccheri, Marcos y Silva.
Plantó un 3-3-3 a todo o nada. Javier Valenzuela se transformaba de a poco en un delantero más. Porque cuando subía a buscar un centro, no regresaba a la última línea.
En el fondo, Zúccaro se quedaba relevando a todos y varias veces quedaba mano a mano. Tanto desgaste dejó a Martín maltrecho y acalambrado, pero no derrotado.
Con el envión anímico de escuchar el empate de Victoriano frente a Argentino, Fénix fue por el último esfuerzo.
El propio Zúccaro, que estuvo un par de minutos tirado en el campo (porque ya habían realizado los tres cambios), se levantó y fue a buscar la última pelota.
Recibió un lateral y mandó el centro asistencia para su socio en la zaga. Valenzuela ganó una vez más y estampó el empate en el adicionado.
Ahora sí, con el 1-1, todo fue una locura. Llantos de los jugadores, abrazos, corridas, montaña humana para celebrar una campaña espectacular, brillante, que explotó de emoción con ese cabezazo.
Fénix es campeón de la temporada por primera vez en su historia. Se llevó el ascenso directo y vuelve a tener su lugar, el que nunca debió haber dejado, en la Primera C. Allá vamos.
De local
Fénix jugó 16 partidos en el Carlos Barraza y ganó 10, cosechando 34 puntos, lo que arroja una efectividad del 70,83 por ciento. Además empató 4 y perdió los otros 2. Convirtió 26 tantos y recibió 8. Marcos Riquelme fue el que más veces marcó en Pilar, con 10 goles, seguido por Lionel Fonzalida con 8. Con estos números, hasta la fecha anterior el equipo de Oscar Santángelo tenía una campaña idéntica a la de Argentino de Quilmes, ya que también sumó 34 puntos como local.
De visitante
Jugando fuera de casa, el Albinegro ganó 10 de los 16 partidos que disputó, empató 5 y perdió sólo uno, frente a Riestra por 1-0 en la 6ª fecha. Hasta ahora, el equipo de Pilar fue más efectivo fuera del Carlos Barraza y ahí estuvo gran parte de la clave en su consagración. Fénix consiguió 35 puntos jugando de visitante, con una efectividad del 72,92 por ciento y, hasta esta fecha, superaba por 6 unidades a Argentino (Q) en esta tabla. Además, como visitante el equipo de Pilar marcó 31 goles y recibió 8.
Goleadores
De los 57 goles que Fénix marcó en la temporada, 28 fueron convertidos por la dupla de delanteros: Marcos Riquelme y Lionel Fonzalida. De hecho, Pájaro es el máximo goleador del Albinegro con 16 goles y Fonza marcó 12 (3 de penal). Riquelme marcó en 14 partidos (7 de local y 7 de visitante), mientra que Lionel anotó en 9 encuentros (5 en Pilar y 4 fuera de casa). Además, Daniel González está 3º en el ranking con 5 goles. Luego se ubica Mickael Acosta con 4; Mariano Puch, Estaban Pipino y Leonel Bargas con 3. Nahuel Palavecino y Javier Valenzuela anotaron 2. En tanto, Ezequiel Toselli, Joaquín Marcos, Hugo Silva, Martín Zúccaro y Julio Ledesma marcaron uno cada uno.
Cuestión de piel
A fuerza de resultados, la camiseta rosa que Fénix estrenó este año se convirtió en una especie de amuleto para aquellos jugadores e hinchas más apegados a las cábalas. Y los números terminaron avalando esa creencia, ya que el equipo de Pilar ganó 17 de los 27 partidos que disputó vistiendo la casaca rosa, redondeando una efectividad del 58,6 por ciento. Después empató 9 y perdió sólo uno.
Los intocables
Fénix redondeó una campaña memorable, pero 4 equipos se las ingeniaron para salir ilesos ante la aplanadora de Pilar: Riestra, Cañuelas, San Martín de Burzaco e Ituzaingó. El Albinegro no venció a ninguno de estos 4 clubes en los dos partidos que disputaron en la temporada, aunque sólo Riestra y Cañuelas vencieron al Cuervo.