Extraño vivir allá porque es muy tranquilo.
La noche de Pilar.
La quinta donde vivía allá. Mucha paz y verde, por sobre todas las cosas.
Extraño el clima porque acá hace calor todo el año, no existe el invierno y apenas llueve. Y además yo amo el frío.
Los buenos restós que hay en Pilar, porque se come muy bien, la comida mexicana no tiene gusto a nada. En especial extraño las pastas de Ernesto, un buen restaurante.
Extraño salir con mis amigos y ver el ocaso desde Panamericana.
A mi perro Moro y a mi gato Rómulo . No puedo estar sin animales.
