Cartas de lectores



15 de marzo de 2012 - 00:00

 

Intransitable

 

Señor Director:

Le adjunto fotos de la calle San Ignacio entre Montevideo y Asunción (200 metros). Está en este estado debido a las lluvias y al trabajo realizado por el camión de la basura, que es el único que se anima a transitar por esta calle; siendo a su vez el autor de esas huellas de 50 cm. de profundidad que en las fotos no se llegan a apreciar.

El tramo que va desde Montevideo a Managua es el que está en mejores condiciones, ya que hace unos cuántos años un vecino y yo, lo rellenamos con cascotes. Ahora el otro tramo, entre Managua y Asunción, es de pura tierra negra. Nunca recibió una capa de tosca.

De paso quisiera comentarles que los pastizales que se ven son propiedad del vecino frentista de la calle Montevideo 1701, es dueño de toda la manzana, pero solamente mantiene corto el frente de su casa. La parte trasera jamás recibió un corte de pasto por cuenta de él. En 11 años solamente lo cortó una vez la Municipalidad; un par de veces mi vecino (harto de ver esos pajonales) y una vez el año pasado en que el dueño de la manzana lo prendió fuego poniendo en peligro varias casas vecinas de la calle Managua; llegando a intervenir personal de Bomberos de Pilar.

Varias veces le pedimos al casero que corte el pasto, recibiendo excusas y negativas en todas las ocasiones.

Muchas gracias por su atención.

 

Pablo A. Leonardi


 

Tránsito sin control

 

Señor director:

En Pilar hay un cuerpo de inspectores de tránsito, completamente inoperante, se cometen infracciones graves frente a sus narices y ellos permanecen indiferentes, como si no les importara. Podría pensarse que tienen directivas de sus superiores al respecto, lo que hablaría muy mal de quienes están a cargo de la Dirección de Transito, podría decirse que no tienen instrucción, que no saben cuáles son las faltas, también sería responsabilidad de la Dirección, o podría decirse que es culpa del mismo inspector de no hacer. Creo que nada escapa a la responsabilidad que tiene la Dirección de Transito de controlar el accionar de su personal.

Cito un ejemplo, la inspectora que está parada en H. Yrigoyen y 11 de Septiembe, frente a ella los colectivos (allí ha una parada) hacen descender a los pasajeros en medio de la calle, ella imperturbable; los que llevan sus hijos al Instituto Modelo se detienen donde quieren, hacen descender a sus hijos, los saludan, los despiden, todo esto en medio de la calle. Se forman largas filas de autos que doblan la esquina, y ella, impávida; pasan conductores hablando por celular y ella nada; pasa un adulto con dos chicos en una motito todos sin casco, y ella no le dice nada.

Parece un chiste o parece el tema de los enanitos verdes “no le dijo nada”. Ni hablar de los inspectores que se colocan debajo de los semáforos y hacen lo mismo que las luces, en rojo detienen, en verde dejan avanzar, siempre que veo eso pienso “uno de los dos sobra”.

Mientras tanto, en la esquina del Banco Provincia no se puede cruzar, porque si abre el paso el semáforo de Rivadavia los vehículos están obligados a doblar, no cruzo, y si abre paso el semáforo de L. López, tampoco cruzo, ahí sí hace falta un inspector permanente. No digo que ahora salgan a hacer multas, pero al menos un silbato, un apercibimiento, detener al infractor y decirle “eso no se hace” “está mal”, indicarles a los automovilistas que el peatón siempre tiene prioridad. Yo creo que educaría y dignificaría la tarea del inspector de tránsito.

 

Juan Agustín García

Email: [email protected]

 

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