Carta de lector



28 de febrero de 2012 - 00:00

 

Un ramal más que atraviesa Pilar

 

Sr. Director:

Un ramal más que atraviesa Pilar. Es el ramal ferroviario Victoria-Capilla del Señor, perteneciente al Ferrocarril Mitre actualmente operado por Trenes de Buenos Aires (TBA), cuya estación se encuentra en la localidad de Zelaya. Tras el fatal y lamentable accidente ocurrido en el barrio porteño de Once el pasado miércoles y tras ver una nota en El Diario Regional de Pilar, al leerla y ver que nombran todos los ferrocarriles que atraviesan el Partido del Pilar, y pensar que esos ferrocarriles son mejor que el Ferrocarril Mitre que está en Zelaya, sentí indignación al pensar que es innombrable ese ramal que antes unía Retiro con Río Cuarto y hoy sólo Victoria-Capilla del Señor.

 

Estación Zelaya

La vieja y abandonada estación, desde que el Gobierno privatizó los ferrocarriles, cerró sus puertas. Es una estación intermedia del servicio diésel suburbano servido entre las estaciones Victoria y Capilla del Señor. Actualmente por la estación pasan 7 servicios a Capilla del Señor y Victoria. Las vías siguen a Luján, Pergamino, Venado Tuerto, Casilda, Corral de Bustos, Río Cuarto y Río Tercero.

Hasta 1978 existía un servicio que unía Retiro-Río Cuarto, en 1992 se clausuran los servicios de pasajeros a Pergamino. No existen certezas de que se reactiven los servicios suburbanos de pasajeros a esas ciudades.

 

Historia…

Forma parte del ramal Retiro-Pergamino, más conocido como Victoria-Vagués, el tramo estación Victoria a Coronel Zelaya (antes Copello). Comprendía 33,7 kilómetros de vías. Su apertura al servicio público se efectuó el 30 de abril de 1892 (es la primera estación del Partido del Pilar). La prolongación de Zelaya a Capilla del Señor (23,4 kms.), el 20 de julio del mismo año. Recién el 5 de julio de 1894 se libró al servicio desde Capilla del Señor a San Antonio de Areco (32, 2 kms.) y se empalmó con el trayecto San Antonio de Areco-Arrecifes Pergamino, cuya administración ejercía la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, por concesión otorgada el 1º de julio de 1881. Su habilitación había dado principio el 30 de agosto de 1882.

Al inaugurarse el trecho Victoria-Zelaya se establece en el kilómetro 44 la estación de Garín. Por otra parte, en un mapa de la red ferroviaria editado en el año 1895 se puede observar claramente el trazado de vías férreas de la estación empalme Victoria, únicamente las estaciones de Garín, Zelaya y Capilla del Señor.

Cuando el Ferrocarril General Bartolomé Mitre era operado por Ferrocarriles Argentinos pasaban más de 80 trenes de cargas y suburbanos de larga distancia que iban a las provincias de Santa Fe y Córdoba. Además contaba con servicios diarios a Retiro, Victoria, Capilla del Señor, Pergamino, Casilda, Venado Tuerto, Corral de Bustos, Río Cuarto y Río Tercero.

En 1995, cuando la concesionaria Trenes de Buenos Aires se ocupa hasta Capilla del Señor, la estación Zelaya cierra sus puertas y pasa a ser parada del tren.

 

Desmantelado

Era inmensa la cantidad de material ferroviario que se amontonaba en la estación Victoria: piedras, durmientes, rieles, galpones inmensos llenos de material rodante. Todo ha desaparecido, tampoco queda el empalme que se encontraba a la altura del apeadero 20 de Julio, entre las estaciones Talar y Schweitzer. Doce kilómetros de vías que desaparecieron.

También desaparecieron los centenares de kilómetros de cables de acero que corrían paralelos a las vías desde Victoria hasta Capilla del Señor. El 80 % de los durmientes están podridos y por ende los rieles sueltos. Así condenan al servicio a una precariedad manifiesta por su lentitud, al no poder superar los 60 kilómetros por hora ante el riesgo grave de descarrilamiento. Los cruces de vías inutilizados agravan una frecuencia de servicios a todas luces inmoral.

Estaciones con baños clausurados, andenes y áreas cerradas cubiertas de mugre, edificios derruidos, abandonados y en algunos casos ocupados por gentes de malvivir.

La oscuridad, la falta de presencia policial durante el día y la noche, y la indiferencia de la empresa, transforma a las estaciones en lugar de operaciones de delincuentes. Las condiciones del material rodante utilizado hasta ahora por la empresa son denigrantes de la condición de seres humanos de quienes debemos utilizarlo. Suciedad, roturas, ventanas que no abren o no cierran, puertas que no cierran o no existen, con el inmenso agravante de que esos vagones son una verdadera trampa mortal que circula sobre ruedas por las redes metálicas que tapan las ventanas.

El ramal Victoria-Capilla del Señor se ha transformado en un fantasma. Muchos dicen que es el ramal más peligroso del mundo. Ese ramal que casi todas las personas de la localidad pilarense de Zelaya esperan en el olvidado y viejo andén una formación que con suerte pasa, ya que son 7 los servicios que llegan a Zelaya y que ofrece la empresa Trenes de Buenos Aires para el ramal. Otros 10 solamente van desde Victoria, Partido de San Fernando, hasta Matheu, Partido de Escobar. Por lo cual los otros 7 van hacia Capilla del Señor.

Están en muy malas condiciones las vías, formaciones, estaciones, etc. Hasta los pasos a nivel: en Zelaya no hay barreras en los dos pasos a nivel del pueblo, solamente un cartel que dice “Mire hacia ambos lados”, y los mismos están en malas condiciones, por lo cual han sucedido accidentes, gracias a Dios, no hubo víctimas que lamentar. Las vías no son cambiadas desde la década del 60 que reformaron todo el ramal hasta pasando San Antonio de Areco.

Los humildes usuarios que usan esos pésimos servicios es gente que va a ganarse la plata trabajando, otros a estudiar o a hacer un trámite y algunos a pasear. Los mismos ya vienen con años esperando unas de las tantas promesas que se dijeron del mismo ramal. Muchas de ellas eran “vamos a extender los servicios hacia Solís”, otras, “cerraremos el ramal por unos cuantos meses así lo reparamos”, en fin muchos más…

En lo que es la estación, a todos los vecinos del pueblo de Zelaya no les gusta que no esté funcionando ya que muchos no velan de su cuidado. Tal vez las autoridades alguna vez reflexionen sobre los beneficios del transporte ferroviario, para que en Zelaya podamos seguir llegando en tren. Muchos volver a ver, otros ver por primera vez la estación de trenes abierta ¿Es mucho pedir?

 

Marcos Gómez

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