por Walter Cricrí
Sportivo Pilar volvió a llegar a lo más alto de la Asociación de Básquet Zárate-Campana en inferiores con una generación que se va acostumbrando a cortar redes.
En Sub 17 derrotó 72-68 el martes por la noche a Náutico Zárate y sentenció 2-0 la final.
Los grandes baluartes de esta camada conducida por Juan Ortega venían de hacer historia hace un año en Sub 15.
Francisco Ruiz, Lucas Petruzzi, Iván Cerolini, Juan Cruz Gallardo, Agustín Frattini, Sergio Huisi, Nahuel Martínez, Juan Cruz Scheffer y Máximo Parodi estuvieron en la coronación de 2011 y ahora, una categoría superior, otra vez dieron la vuelta olímpica.
Esta es la base del futuro rojo y ya dio muestra que está para cosas mayores, porque con Agustín Laugas, Matías Chaufan y Gabriel Gasco, también lideraron al Sub 19 que alcanzó las finales.
E incluso, fue el sostén de la Primera en su paso por el Clausura. Muchos de los triunfos se consiguieron por el talento y el descaro de estos Cadetes con mentalidad de grandes.
Remar contra la corriente
Más allá de toda su jerarquía, los Sub 17 tuvieron un partido complicadísimo para poder llegar a la coronación. Náutico les planteó un gran obstáculo con un Gonzalo Gomes espectacular (23).
El pivote zarateño fue imparable cerca y lejos del canasto (3 triples) y con su propio juego le daba muchos dolores de cabeza al Rojo.
En el primer cuarto, Sportivo no podía solucionar los dilemas ofensivos contra la zona náutica que quería aislar a Fran Ruiz.
Petruzzi y Laugas tampoco podían hacer diferencia en los tableros. Pero como son un plantel de muchos recursos, el que tomó la posta fue Gallardo.
El Mono fue el alma y vida de la Avenida. Su despliegue e intensidad defensiva marcaban el rumbo y le daban chances de correr. Pero también en el fijo era el jugador clave para estar al acecho (abajo 20-16).
En el segundo cuarto siguió Gallardo bancando el peso ofensivo y empezó a mostrar algún destello Petruzzi. Igualmente, Gómez y Wintecker estaban implacables y llevaban a los zarateños al descanso largo arriba 36-30.
En el inicio del complemento, un doble de Náutico estableció la máxima diferencia de la noche para la visita (38-30). Desde allí empezó a renacer el Rojo.
Con la defensa de todos más aguerrida, la media cancha pilarense despertó. Ruiz e Iván Cerolini encontraron por fin espacios para sus lanzamientos, Petruzzi mostró su talento en los cristales y en una corrida de 20-8 pasaron al frente 50-46.
En el cierre del cuarto, el ímpetu de Laugas y una corrida espectacular costa a costa de Gallardo ponían un alentador 54-50.
Sin embargo, la noche todavía tenía mucho para mostrar. Náutico volvió a la carga con un triple de Gomes, más la velocidad de Wintecker y pasó al frente 59-54.
Era el momento de la definición y el Rojo parecía adormecido. Pero se despertó como le gusta a su hinchada. Con mucho sacrificio, defensa dura y este equipo además, tiene talento.
Llegaron los lanzamientos externos de Gasco, Cerolini, Ruiz o la pelota interior a Petruzzi, los cortes al cesto de Gallado para un final complicado pero con ventaja de 6 puntos que anticipó los festejos.
Fue una nueva vuelta olímpica para una generación que quiere escribir una nueva historia en la Avenida.
Frases del campeón
“Empezamos mal, pero pusimos huevos y pudimos darlo vuelta. Somos todos compañeros, amigos de toda la vida y somos todos de Sportivo”, destacó Agustín Laugas, que cerró: “Es la primera vez que salgo campeón, así que estoy muy feliz.”
“Fue difícil, porque teníamos un rival difícil. Se nos complicó porque jugamos mal, no fue el mejor juego nuestro, pero pusimos garra como todo el año y se dio lo que tanto esperábamos”, señaló Francisco Ruiz.
“No fue un buen partido mío, pero siempre aparece algún compañero. Hay un montón de jugadores que pueden estar en la selección local y aparecen. Laugas, Frattini, el Mono que hoy la rompió, Gabriel Gasco, Lucas Petruzzi, Iván Cerolini. Son todos muy buenos jugadores. Estamos festejando como un grupo de amigos que somos”, completó.
“Jugamos bastante mal, pero lo pudimos definir. Las finales son distintas, se juegan cada pelota como la última, tirándose de cabeza”, definió el alma roja de las finales, Juan Cruz Gallardo.
“No puedo describir con palabras lo que representa este título, pero me lleno de orgullo por mis compañeros, casi todos de primer año. Por mi entrenador que pasó un año muy feo en lo personal. Nosotros le dimos todo nuestro apoyo y pudimos salir campeones”, cerró el Mono.