Carta de lector

martes, 27 de noviembre de 2012 · 00:00

Santuario humano

 

Sr. Director:

He demorado un poco, porque no disponía de tiempo para sentarme a escribir estas líneas. Pero al tomar conocimiento de consideraciones críticas sobre las prestaciones de salud del Municipio, me parecía que no podía postergar más la narración de mi experiencia.

El 13 de junio, alrededor de las 13, se trasladaba mi Sra., Adriana Montero, en nuestro Ford Fiesta, en compañía de nuestros dos hijos Abril (7) y Teo (5) por ruta 8, a una velocidad regular, en dirección río Luján; cuando se le pegó detrás uno de esos “pisacolas” que no dejan margen ni para “acariciar” el freno o siquiera levantar el pie del acelerador.

Este conductor, probablemente muy desesperado por adelantarse, hizo que mi Sra. se atemorizara, pues no le daba margen para ninguna vacilación. Con la idea de desembarazarse de esa persecución molesta y peligrosa, intentó liberarle el paso, desviándose a la banquina. Pero con tanta mala suerte que allí, frente al circuito de karting, no había guardarrail. Así que con cierta velocidad, cayeron en un zanjón/arroyo, de unos 2,50 m. de profundidad y 4 o 5 de ancho, quedando el auto de lado, afortunadamente con unos 50 cms. de profundidad de agua. Si esa profundidad hubiera sido mayor el resultado podía haber sido trágico.

El auto se deformó bastante aunque mantuvo la integridad del habitáculo, solo con el techo algo hundido. Y lo más importante, los miembros de mi familia resultaron indemnes. Solo sufrieron contusiones leves, porque todos tenían puestos los cinturones.

Pero en la posición en que quedó el auto se les hacía dificultoso salir. Y entonces aparecieron múltiples miembros solidarios de la comunidad de Pilar con los estaré siempre agradecido. Los primeros en llegar fueron un conductor, Carlos Zúccaro, y varios transeúntes, que no he podido registrar sus nombres, que enderezaron el auto, y rompiendo el parabrisas pudieron abrir las puertas, lo que les permitió salir de esa difícil posición.

También le facilitaron un celular a mi Sra. con el que me llamó, a nuestra casa, en el acceso a Manzanares. Al recibir el llamado, habré demorado 15 minutos en llegar y cuando lo hice pude ver a cerca de 50 personas, reunidas en torno al auto, 20 por lo menos, correspondientes a los distintos organismos de seguridad y asistencia: bomberos, con su jefe que se apersonó en moto y de civil, policía, salud, con varias ambulancias, y un representante de la Cruz Roja, su sede local se halla a pocos metros del lugar.

Una verdadera muestra de pronta y eficaz asistencia. No sé si siempre es así, pero con nosotros fue lo que sucedió.

Luego nos trasladaron hasta el hospital, incluyéndome a mí, acompañando a mi hija, en una de las ambulancias.

Allí los revisaron a todos, confirmando que los dolores más fuertes que experimentaban, gracias a Dios, se debían al tirón de los cinturones. La atención fue muy dedicada, amable y especializada, sobre todo con los chicos.

Durante la revisación alguien que se presentó como director del hospital, no recuerdo su nombre, nos preguntó si estaba conforme con la atención. No he registrado su nombre porque queríamos retirarnos lo antes posible para reponernos del shock, pero le he quedado muy agradecido a él y a todo el personal a sus órdenes.

Acostumbrado a realizar los reclamos cuando algún servicio no se presta como se debe, la nobleza obliga a exaltar lo que funciona correctamente.

Debo destacar, que habiéndonos radicado aquí hace casi un año y por nuestra afición a la observación sociológica, algo que hemos percibido, y que nos sorprendió gratamente es la buena disposición y voluntad con que nos han atendido los trabajadores de este Partido. Comenzando en los funcionarios públicos y siguiendo por quienes ofrecen sus servicios desde lo privado, o en relación de dependencia.

Puede deberse a que venimos de la selva de cemento de Bs. As., y/o que aquí en Pilar la gente dispone de más tiempo para tratarse más humanamente. Cualquiera sea el motivo, es bueno que lo destaquemos y que hagamos lo posible por preservar este santuario humano.

 

Prof. Ricardo A. Sartori LE N°4525425; Barrio Soles del Pilar, UF144 Manzanares.

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