La construcción de un altar en 1872, en el Pueblo de Pilar

La noticia fue reflejada por El Monitor de la Campaña, de Capilla del Señor. En la misma aparecen quienes fueron los vecinos de Pilar que aportaron a la mencionada obra.
domingo, 11 de septiembre de 2011 · 00:00

 

por Daniel Castro danielcastro@telviso.com.ar

 

En la recorrida de lectura de El Monitor de la Campaña, pionero en los diarios de la campaña bonaerense, desde su lugar de residencia que fue Capilla del Señor, en su edición del 18 de noviembre de 1872, titula “Altar de San Luis Gonzaga en el Pueblo de Pilar”.

Transcribimos lo que se publicó: “Suscripción del 12 de octubre de 1872, iniciada por D. Gregorio Ponce de León y Da. Clara E. de Piñero para la construcción del altar de San Luis Gonzaga en el Pueblo del Pilar.”

Luego detalla quiénes aportaron dinero, estos fueron “Gregorio Ponce de León, Clara E. de Piñero, Apolinario Ponce, Mateo J. Albarez, Beneda L. de Melo, Pablo Burgos, Bacilio Cufré, Sisto Peralta, Segundo Montes, Manuel Lencina, Bautista N., Gabriel Castel, D.C., C.V., N.N., María F del Campo, Juan J. Pagola, Pedro P. González, María M. Beliera, Benedicto L. de Melo, Pastora Ciesa, N.N., Marcos Gamboa, Juan Olivera, Javier López, Agustín Nazarre, Susana B. de Nazarre, Pascuaza J. de Basabe, Margarita B. de Piñero, Custodio Benítez, José Llaben, Rosa Ribada, Bautista Jugaramurdi, Segundo Cruz, Domingo Nazarre, Francisco Ruzca, Agustín Sanguinetti, Manuel J. Melo, Rosalía Ponce de Basabe, Micaela M. de Carcaño, Clara y Catalina Piñero, Ernestina y María Piñero, Elvira y Laurentina Piñero, Agustín Leguin., Alcanta Ferreira, Pedro Aguilar, Francisco Aguilar, Manuela N. del Campo, Josefa Díaz, Jacinta Gómez, Marcos Gamboa, L. P. de P., Nieves Giménez. de Acuña, Jacinta F. Alvarado, Juan Sandomingo, Pascuaza G. de Lequiro, Juan D. Obreolo, Pastora Chávez, Eugenio Chávez, Francisco Leguizamón y Martín Sandomingo. Se reunieron $ 19.000,00.”.

En www.corazones.org se relata la vida y obra de San Luis Gonzaga. Nació el 9 de marzo de 1568, en el castillo de Castiglione delle Stivieri, en la Lombardia. Hijo mayor de Ferrante, marqués de Chatillon de Stiviéres en Lombardia y príncipe del Imperio y Marta Tana Santena (Doña Norta), dama de honor de la reina de la corte de Felipe II de España, donde también el marqués ocupaba un alto cargo.

La madre, habiendo llegado a las puertas de la muerte antes del nacimiento de Luis, lo había consagrado a la Santísima Virgen y llevado a bautizar al nacer. Por el contrario, a don Ferrante sólo le interesaba su futuro mundano, que fuese soldado como el.

Apenas contaba siete años de edad cuando experimentó lo que podría describirse mejor como un despertar espiritual. Siempre había dicho sus oraciones matinales y vespertinas, pero desde entonces y por iniciativa propia, recitó a diario el oficio de Nuestra Señora, los siete salmos penitenciales y otras devociones, siempre de rodillas y sin cojincillo. Su propia entrega a Dios en su infancia fue tan completa que, según su director espiritual, San Roberto Belarmino, y tres de sus confesores, nunca, en toda su vida, cometió un pecado mortal.

Luis partió hacia Roma y, el 25 de noviembre de 1585, ingresó al noviciado en la casa de la Compañía de Jesús, en Sant’Andrea. Acababa, de cumplir los dieciocho años. Al tomar posesión de su pequeña celda, exclamó espontáneamente: “Este es mi descanso para siempre; aquí habitaré, pues así lo he deseado” (Salmo cxxxi-14). Sus austeridades, sus ayunos, sus vigilias habían arruinado ya su salud hasta el extremo de que había estado a punto de perder la vida.

En 1591, atacó con violencia a la población de Roma una epidemia de fiebre. Los jesuitas, por su cuenta, abrieron un hospital en el que todos los miembros de la orden, desde el padre general hasta los hermanos legos, prestaban servicios personales. Entre las diez y las once de aquella noche se produjo un cambio en su estado y fue evidente que el fin se acercaba. Con los ojos clavados en el crucifijo y el nombre de Jesús en sus labios, expiró alrededor de la medianoche, entre el 20 y el 21 de junio de 1591, al llegar a la edad de veintitrés años.

Los restos de San Luis Gonzaga se conservan actualmente bajo el altar de Lancellotti en la Iglesia de San Ignacio, en Roma. Fue canonizado en 1726. El Papa Benedicto XIII (año 1726) lo nombró protector de estudiantes jóvenes. El Papa Pio XI (año 1926) lo proclamó patrón de la juventud cristiana. 

De la búsqueda de mayor información, en las ediciones siguientes del semanario no se vuelve a hacer mención a esta “suscripción”, por lo que no se puede inferir a qué altar se refería la nota de El Monitor de la Campaña, es decir donde estaría ubicado, pero no perdemos la esperanza de encontrar nuevos documentos arrancando de los semanarios de la época o de la iglesia, pero eso ya es otra historia.

 

 

 

El Monitor de la Campaña, el pionero
Los periódicos de la campaña

La Hemeroteca del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires Dr. Ricardo Levene, publicó que:  “La labor periodística del semanario El Monitor de la Campaña resalta con el permanente intercambio que la Redacción mantenía con diarios y periódicos de Buenos Aires y luego también con los de la Campaña, de algunas provincias e incluso del Uruguay reclamando el envío de las publicaciones de las que se seleccionaban temas de interés general y de actualidad, habitualmente transcriptos en la sección ‘Boletín de la semana’, con la rigurosa cita de la fuente”.

De sus colegas de la Capital, abundan las notas y noticias tomadas de “La Tribuna”, “La Nación”, “La Prensa”, “Opinión” o “La Verdad”.

Desde los primeros meses de 1872, la Redacción del semanario saluda con entusiasmo la aparición de los nuevos colegas que, en rápida sucesión, se fundaban en los pueblos de la Provincia. Así, en el Nº 46, del 6 de mayo de 1872, da la bienvenida a “El Progreso” de Chascomús, que se suma a los recientes “El Progreso”, de San Nicolás y “La Voz del Saladillo”, integrando con “El Monitor...”, hasta esa fecha, un total de cuatro periódicos rurales, número que en junio del mismo año ascendía a siete.

Más adelante lo hace con “La Unión del Sud”, también de Saladillo; “La Defensa”, de Mercedes; “El Heraldo del Sud” y “El Eco de Azul”, ambos de Azul,  a los que se sumarán luego “El Republicano” y “La Unidad”, de San Fernando; “El Amigo del Pueblo”, del Carmen de Las Flores; “El Progreso”, de Quilmes; “La Reforma”, de Chascomús; “La Prensa”, de Belgrano; “El Comercio”, de San Nicolás; “El Centinela del Norte”, “El Cóndor”; “La Campaña” y algunos más, todos crecidos al ejemplo capillero.

Al momento del cierre de “El Monitor de la Campaña” en diciembre de 1873, la Redacción revela la existencia de 14 periódicos rurales en la Provincia de Buenos Aires, fundados entre 1872 y 1873.

 

 

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