Luciano Mansur: “Descubrí que un espectador está en todos lados”

Hace un año y medio, el actor local comenzó a recorrer Latinoamérica. Así, realizó los más variados trabajos y desarrolló su talento artístico en festivales, plazas y semáforos. Desde Colombia, cuenta su experiencia a El Diario.
domingo, 21 de agosto de 2011 · 00:00

 

Mansur (der.), en uno de los tantos festivales artísticos en los que participó en su viaje.

 

 

Por Fernando Vartorelli

 

A fin de viajar, desarrollarse como artista y empaparse de la cultura latinoamericana, el actor pilarense Luciano Mansur (27) lleva más de un año y medio recorriendo países y sumando ricas experiencias, cumpliendo así un sueño de juventud.

Quien integró la Comedia del Pilar y el Grupo Chimichurri (junto a Fabricio Villagra), hizo teatro en Capital y se puso en la piel del Hacha en la publicidad de Gatorade, se encuentra por estos días en Bogotá (Colombia), donde participa de algunos festivales.

Casi sin planes predeterminados, su itinerario arrancó por el norte argentino y continuó por Bolivia, Perú y Ecuador. A lo largo de esta “travesía”, hizo de todo: dictó cursos en universidades, trabajó en programas de TV y en un circo, descargó bolsas de arroz, atendió un mercado y puso a prueba sus dotes artísticas en semáforos y plazas.

Los campamentos que hizo siendo chico, junto a su familia y a su tío Claudio, encendieron en Luciano esa pasión por viajar, conocer gente y lugares. El haber conocido el norte del país en 2002 y profundizar la obra de autores latinos, le generaron a Mansur la inquietud de recorrer Latinoamérica, un deseo que quedó trunco al terminar la relación con su pareja. 

Esta posibilidad finalmente se cristalizó a principios de 2010, cuando junto a su hermano Renato y su amigo Nacho, cargaron las mochilas y partieron a Tucumán, pero con la idea de llegar hasta México. “El itinerario es a la deriva, arrojado al devenir de los días, a la incertidumbre. Intentamos llegar a lugares donde haya gente conocida, festivales o que guarden una importancia cultural, histórica o turística”, dijo Mansur a El Diario vía email.   

Una vez recorrido el norte argentino y con Nacho fuera de juego, los hermanos Mansur permanecieron un año en Bolivia. Luego se sumaron a artistas bolivianos, argentinos e italianos para dar vida al elenco Teatro de Integración Latinoamericana, con el que giraron por Perú y Ecuador. “Participamos de festivales y trabajamos en plazas, calles, teatros y universidades. Hoy como grupo nos hemos disuelto, cada uno siguió su camino”, declaró.

 

En contacto con la gente

Mansur tuvo que ingeniárselas para vivir y seguir adelante con esta aventura. “Cada lugar es distinto y te plantea diferentes formas de trabajo”, expresó quien en Bolivia dictó cursos en la Universidad de Sucre, trabajó en un puesto de fideos del mercado campesino, actuó en un programa de payasos en la TV y giró con un circo. 

“Fue una gran experiencia de intercambio con la gente, de recibir su generosidad y sentir el calor latinoamericano”, añadió Luciano, quien luego recorrió Perú y Ecuador, donde además se dedicó a cantar en los micros y dar cursos a aborígenes.

- ¿Cómo te recibieron?

- Uff, hubo momentos muy fuertes. Me sacaban lágrimas y alegría, en otros sentía que era demasiado cariño. Luego entendés que así se mueve América, con la solidaridad, con las casas abiertas. No hubo espacio donde no nos hayan dejado su aporte en las gorras, sea en la calle, en el semáforo o en una plaza. Una vez hicimos una función por el Día del Niño en una escuela alejada, en Bolivia, y los chicos ponían sus golosinas y pedazos de torta en las gorras, como agradecimiento. Fue maravilloso.

- ¿Cómo es actuar en escenarios y hacerlo en la vía pública o en colectivos?

- Impresionante, de mucho aprendizaje humano y artístico. Descubrí que un espectador está en todos lados, en la calle, en un taxi, en un baño público o en la entrada de un mercado. La calle te permite el contacto directo con la gente y la gorra hace que todos tengan acceso al espectáculo, aun aquellos que no tienen posibilidad de aportar económicamente, pero que sí lo hacen con su presencia. La calle me marcó un lugar, me generó muchas preguntas y me regaló el cariño de los que la transitan. Otra cosa importante es que puedo ser todo lo que quiera ser, que “el lugar” puede ser cualquier lugar y que en cualquiera de ellos puedo vivir y llevar adelante las cosas que deseo.

- ¿Qué te llamó la atención de los países que visitaste?

- La cultura indígena. En el norte argentino pude ver algo de eso, pero en Bolivia es mucho más fuerte y hay una lucha permanente para no perderla. También se percibe en Perú y Ecuador. La cosmovisión andina tiene mucho por enseñarnos, poseen otra concepción del tiempo, del lugar, de la naturaleza y la vida.

 

 

Elección de vida

- ¿Cuál es hoy tu objetivo de vida?

- Tengo ganas de vivir en comunidad, donde todos decidamos cómo queremos vivir, donde no haya mayorías ni congresos, sino gente que se pone de acuerdo. Donde el arte sea parte de la vida. Deseo volver a meter mano en la tierra, habitar lugares alejados de las ciudades, donde haya tiempo para compartir con la pareja o jugar con los hijos, donde sólo se haga para que alcance y no para que se sobreproduzca.

 

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