El Diario Regional de Pilar, FM Plaza y la Galería Phos lanzan a nivel local la campaña “Mil Grullas por la Paz”, la misma que busca sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de la paz mundial. La invitación está abierta a todos los pilarenses que quieran sumarse armando sus propias grullas de papel que luego serán expuestas en un espacio público.
Siguiendo las instrucciones del video que aparece en pilaradiario.com (la página de Internet de El Diario) los pilarenses podrán sumarse con sus propias manos a una campaña que desde hace 50 años gira a través del planeta. La convocatoria está abierta a abuelos, niños, colegios, familias, instituciones, es decir, a todos los vecinos que estén interesados. La idea es sumar –y superar- 1.000 grullas realizadas con la técnica oriental origami, que luego serán expuestas en un espacio público a designar.
Animate a armar tu propia grulla. Todas las creaciones serán recibidas en El Diario (Pedro Lagrave 254) y en la galería Phos (Local 118- Torres del Sol. Panamericana Km. 50).
Taller de origami
Con motivo de la campaña “Mil Grullas por la Paz”, la Galería Phos convocó a la artista Romina Goransky para brindar un taller de origami tradicional, que finalizará con el armado de la grulla. El encuentro se realizará el sábado 30 de julio en Galería Phos (Torres del Sol) de 16 a 19.
Según la filosofía oriental, el origami aporta calma, paciencia y perseverancia a quien lo practica, rasgo común de muchas de las terapias basadas en el ejercicio manual.
Romina Goransky es diseñadora, modelista, vestuarista y profesora de origami tradicional y origami ytextil. Fue la encargada de los diseños origami del vestuario de la obra de teatro Casi Ángeles
En su carrera profesional, además se desempeñó como asistente de vestuario en cine, televisión, agencias de publicidad y shows.
Es artista plástica y tiene su propio estudio-taller Well Come!, donde da clases de dibujo. Sus estudios abarcan dibujo y pintura y también escenografía, en el Teatro Colón.
Historia
La historia de las grullas surgió hace 50 años, después de la bomba atómica de Hiroshima, al final de la Segunda Guerra Mundial. La protagonista de la historia es una niña de 11 años llamada Sadako Sasaki que poco tiempo después de la tragedia le fue diagnosticada una leucemia, a causa de la radiación.
Su ánimo decayó enormemente cuando estaba enferma, y fue entonces cuando una amiga suya intentó animarla y le contó la tradición de las 1.000 grullas de papel.
La tradición nipona asegura que le concederán un deseo a aquél que consiga doblar 1.000 grullas de papel como recompensa al esfuerzo y la concentración que hacen falta para lograrlo. Este trabajo se llama el Senbazuru. Impulsando a Sadako a realizar sus propias grullas, su amiga hizo una y se la dio a la niña diciéndole: “aquí está tu primera grulla”, deseándole que se cumpliera su deseo, por supuesto, curarse de su enfermedad. Así, Sadako empezó a doblar grullas, con la esperanza de curarse milagrosamente. Lamentablemente, perdió la batalla contra la leucemia antes de completar las 1.000 grullas. Murió llegando a las 644.
Conmovidos, sus amigos y compañeros de la escuela se propusieron terminar de plegar las mil grullas como un homenaje a su dedicación. Pero esto no terminó en una iniciativa escolar, se propusieron también contarles a otros niños de Japón y del mundo cuál había sido la historia de otro chicos que como Sadako, no pudieron sobrevivir a la bomba atómica.
Por otra parte, para que esta historia siempre siguiera viva, construyeron una estatua de Sadako con una grulla que hoy está en el Parque de la Paz de Hiroshima.
