Marcelo Barrios, en una foto familiar. Tenía 46 años.
El jugador de 46 años de la categoría Veteranos murió el jueves por la noche durante un partido de básquet. Se desvaneció en la cancha y no pudo ser reanimado. Sus compañeros lo recuerdan como “el alma del equipo”.
Horas de profundo dolor se encuentra atravesando el Club Atlético Pilar tras el sorpresivo fallecimiento de Marcelo Barrios, jugador de la categoría veteranos de básquet. El hombre de 46 años murió el jueves por la noche durante un partido disputado en la sede.
Integrante del equipo de Veteranos +45, Barrios se desvaneció en la cancha mientras disputaba un partido frente a Villa Mitre. Al parecer, se trataría de un caso de muerte súbita dado que el deceso se produjo de forma instantánea.
Tal como señalaron los testigos del episodio, a los dos minutos de iniciado el tercer cuarto Barrios alcanzó apenas a alertar que pararan el juego e inmediatamente cayó al piso sin reacción.
Durante varios minutos, hasta que se hizo presente la ambulancia en el lugar, el traumatólogo y miembro del equipo, Tomás Jorge, junto a otro médico del conjunto le practicó tareas de reanimación al jugador, que permanecía inconsciente. Las tareas continuaron durante el traslado y también en el Hospital Sanguinetti, aunque sin suerte. La muerte de Barrios fue confirmada finalmente por médicos. Sus compañeros coincidieron en destacar el buen estado físico del deportista, así como sus hábitos saludables. Para formar parte del equipo de veteranos los jugadores deben presentar certificados en los que conste la buena aptitud física para practicar deportes.
Sus restos fueron velados ayer en las instalaciones del club ubicado en la calle Ituzaingó al 700 de Pilar, donde se produjo un incesante desfile de amigos, familiares y gente allegada al jugador.
Toda una vida
Surgido de las inferiores del Club Atlético, la mayor parte de la trayectoria deportiva del pivot transcurrió en “El Rancho”. Durante el apogeo de su carrera, en las décadas de los 80 y los 90, fue parte de la primera división del club, donde también hizo su paso como técnico.
Ya como veterano formó parte del equipo de mayores de San Miguel aunque su deseo siempre fue volver al club de sus amores. Así es como gracias a su impulso y a su insistencia en la convocatoria, volvió a reunir a buena parte de sus compañeros de la infancia en el equipo que hizo su debut ayer en el campeonato.
Marcelo Lugea, compañero de Barrios en el equipo, destacó que en la categoría de veteranos “la idea era reunirse los amigos de la infancia, toda gente conocida del club desde chicos, vivimos toda nuestra adolescencia”.
“Es terrible –continuó- el tema son sus tres hijos, su mujer, que son los que quedan y los que lo van a sufrir”.
“Movió cielo y tierra para armar esto”, afirmó Javier Prodan, director técnico de Derqui, quien estuvo presente entre el público durante el trágico partido.
En diálogo con La Liga Radio (FM Plaza) durante el sepelio, definió a Barrios como “un fenómeno, un pivot, un jugador de equipo, hasta el día de hoy yo le decía que podía seguir jugando en la Primera, gran jugador y gran compañero”.
Similares palabras se oyeron durante todo el velorio por parte de quienes tuvieron la oportunidad de compartir la cancha con él. Es que la inesperada partida de Barrios despertó una profunda consternación entre sus compañeros, que coincidieron en definirlo como “el alma del equipo”.
“Era el que te llamaba, el que te motivaba para venir”, señaló Prodan, para agregar: “fue increíble lo que pasó, una cosa inesperada y más con Marcelo que era uno de los que mejor estaba físicamente, el que vida más saludable hacía, era muy sano, ordenado, toda la vida hizo deporte, nunca dejó de jugar”.
Barrios había nacido el 5 de agosto de 1964. Estaba casado con la docente de Educación Física, Andrea Riolfo y era padre de tres hijos.
