Chiquito castiga de zurda. Zárate hizo la diferencia con los brazos en el 3º asalto.
Ezequiel Zárate se convirtió en el nuevo campeón Panamericano de Full Contact al vencer por nocaut técnico en el 4º asalto al brasileño Francisco El Terrible Araujo.
En el Club Peñarol y ante una multitud, el pilarense definió el combate a su favor con una patada que obligó el abandono del visitante, luego de dominar ampliamente en el 3º round.
El combate, fiscalizado por la World Association of Kick Boxing Organization (WAKO), estaba pactado a 10 asaltos de 2 minutos; pero al pilarense empleó sólo 4 períodos para someter a su rival y forzar la rendición del rincón carioca, que arrojó la toalla en el preciso instante en el que Zárate conectó la patada decisiva.
Chiquito fue de menor a mayor e inclinó el pleito a su favor recién en el epílogo del segundo round. Antes, El Terrible había establecido una leve ventaja contragolpeando y con movimientos interesantes.
No obstante, en el 3º asalto, Zárate salió al cruce sin especulaciones. El pilarense se concentró únicamente en utilizar los brazos para capitalizar el rodaje que adquirió del boxeo y la fórmula dio resultado.
Arrinconó a su retador y lo dejó al borde del nocaut. La arremetida del local despertó la ovación del público y, segundos más tarde, Chiquito fue por más. Acortó nuevamente la distancia y esta vez sentó al brasileño en la lona con una certera combinación de puños.
Araujo sobrevivió a la cuenta del árbitro José Cuello y encaró el 4º período en plena inferioridad. Zárate no tardó en aprovechar el empujón anímico del asalto anterior y definió la pelea con una patada frontal que impactó de lleno en el estómago del carioca. El Terrible cayó en cuclillas sobre las cuerdas y desde el rincón arrojaron inmediatamente la toalla.
“Sabía que iba a ser una pelea corta. Estaba convencido de que no pasaba del 4º round y por suerte se dio así”, manifestó Chiquito apenas finalizada la contienda.
El choque había generado grandes expectativas en el público, que respondió colmando el Peñarol -cerca de mil personas- y el pilarense puso el broche de oro cumpliendo su promesa de nocaut.
“La gente tiene que estar atenta, porque puede ser una pelea corta”, había anticipado antes del pleito. Ahora, el púgil local anunció que irá en busca del cetro mundial de la especialidad, mientras se prepara para volver a incursionar en el boxeo.
Para todos los gustos
El nocaut de Zárate fue el cierre perfecto para una noche prácticamente inédita y soñada para los amantes de las artes marciales.
En total, se disputaron 6 peleas preliminares de gran nivel y una exhibición de taekwon-do a cargo de Aylin Díaz y Soledad Molina -la segunda chica más joven del país en alcanzar el II Dan-; sendas alumnas de Marcelo Aciar, del gimnasio Athlon.
En materia de combate, la mayores emociones llegaron de la mano del kick boxing. Maximiliano Rojas (Pilar) y Joaquín Salinas (Escobar) empataron en una pelea de 3 rounds.
Luego, el porteño Ignacio Morel venció en fallo unánime al escobarense Jorge Clavijo. En semifondo, Gabriel Vabrutna hizo lo propio frente a Alan Azcona y se adjudicó la victoria en las tres tarjetas, luego de brindar un espectáculo muy interesante.
El boxeo también tuvo su lugar en la programación y José Olivera -pupilo de Zárate- derrotó por puntos en fallo unánime a Jorge El Poyo Mogelos, del gimnasio Athlon. Pese a la derrota, el ex funcionario municipal se fue ovacionado por gran parte del público presente.
En tanto, en Full Contact, Emanuel Torres (José León Suárez) perdió en falló unánime ante el escobarense Diego Robledo.
De frente
Ezequiel Zárate: “Estoy entrenando hace 4 meses para ésto y se nota la mano de José Luna. Tuve dos chances de ganar el título sudamericano antes de entrar al boxeo y me las robaron en Brasil. Entonces me quedé con la espina y entrenamos 4 meses a fondo para ganar el título y lo conseguimos.”
Desde el rincón
José Luna: “Es una inyección anímica”
Antes de la pelea, en diálogo con La liga Radio, el entrenador de Ezequiel Zárate, José Luna, había anunciado que una eventual victoria del pilarense tendría consecuencias importantes en el aspecto anímico.
En la noche del viernes, apenas finalizado el combate, Luna ratificó ese concepto y agregó: “Chiquito necesitaba este triunfo para que la gente de Pilar vuelva a confiar en él”.
“Dije que si ganaba este título sería una inyección anímica y fue así. Es importante, no sólo para él, sino también para la gente de Pilar que ya no le tenía confianza. Después de las últimas peleas que hizo perdió un poco de imagen. Pero hoy (por el viernes) demostró que cuando quiere explota todo su potencial”, comentó.
Sobre el desarrollo del combate, consideró que fue una “pelea redonda”, aunque reconoció algunas complicaciones de su pupilo en los primeros segundos. “Salió una pelea redonda. Estuvimos trabajando la combinación con las manos, porque sabíamos que el brasileño usaba muy bien las piernas y complicó un poco. Se presentó una pelea al revés de la imaginada -agregó-, porque el rival salió a atacar con la manos”.
En relación al giro que dio la contienda tras el segundo asalto, Luna aseguró que modificó el plan de combate para aprovechar la potencia de brazos de Zárate. “Teníamos que prendernos en el palo por palo, para ver cuánto aguantaba y nos salió bien. El primer round fue para idear la estrategia, en el segundo tratamos de cruzar los golpes y después buscamos la definición”, resaltó.
Además, anunció el próximo objetivo de Zárate. “Ahora vamos a buscar el título mundial, que estaría en manos de un ucraniano”.
Luna anticipó que su dirigido continuará alternando combates de full y boxeo, y el entrenamiento variará de acuerdo al compromiso. En ese aspecto, Chiquito ya puede descansar las piernas, ya que en mayo próximo volvería a ponerse los guantes de box para disputar la revancha con El Patón Basile.
José Olivera conecta un derechazo. El pupilo de Zárate venció a Poyo Mogelos en boxeo.
Futuras campeonas. Sole Molina y Aylín Díaz escoltan a su profesor, Marcelo Aciar.
Chiquito Zárate y su entrenador, José Luna, posan para El Diario con el título panamericano.
Zárate frena el avance de Araujo. Luego renunció a las patadas y optó por los puños.
