Tribuna del lector: ¿Qué me molesta de los profesores?

por Lic. Néstor Rodolfo Sito*

19 de abril de 2011 - 00:00

 

Un estudiante que concurre al colegio debería realizar una serie de intercambios sociales que contribuyan a su crecimiento, entre éstos: intercambios afectivos, relacionamiento con el mundo social, comprensión de situaciones sociales que son difíciles de entender aún para los profesionales especializados, modales de contención, amabilidad y cortesía, valorizar sus pequeños aciertos, incorporar el maravilloso atributo de la escucha, la atención al otro y la paciencia, etc.

Lo expresado puede crear el clima organizacional propicio para el aprendizaje y experimentación de contenidos propios de cada materia. Cuando el docente se encierra en el último punto, sólo los contenidos de su materia, está repitiendo un modelo antiguo, que podemos definir de “fijismo” o de las “sociedades de encierro”, utilizando un término de Michel Foucault.

Este modelo de sociedad llevó al mundo a la incomprensión, persecución y holocaustos. Donde las víctimas fatales han sido y son los menores y no los adultos.

Entendemos que lograr un contexto de equilibrio en la relación alumno-docente, no es objetivo sencillo. Estudiantes de diversos colegíos nos han expresado de manera anónima algunos malestares, aludiendo sentir miedo y que el derecho universal a ser escuchados (aprobado por todos los países del mundo) no siempre les es facilitado en un escenario acorde como para entablar el diálogo.

Los estudiantes de todos los tiempos hacen su historia a partir de condiciones que no eligieron, algunas condiciones que les ofrecen docentes adultos serían las siguientes:

Los estudiantes opinan: ¿Qué nos molesta de los profesores?

• Los que no nos dejan que les preguntemos el significado de alguna palabra.

• Los que no quieren repetir cuando no entendimos. Que nos tengan paciencia.

• Los que nos duermen con discursos largos.

• Los que se enojan (se sienten perseguidos) cuando un alumno se ríe.

• Los que se niegan a repetir cuando nos están dictando y además nos burlan (desvalorizan) delante de los compañeros.

• Los que no respetan los distintos tiempos de los compañeros.

• Los que gritan. A veces te dejan sordo.

• Los que se enojan, los mala onda.

• Los que no te dejan ir al baño.

• Los que te hacen sentir vergüenza cuando no entendés algo.

• Los pocos profesores que te maltratan y no tenés defensa.

• Los que toman examen sobre todo lo visto durante un largo tiempo.

• Los que gritan a todos por igual: “No van a llegar a nada”, “vienen a calentar el banco”, o los que te desafían diciendo “porque yo también estuve sentado allí” ¿?, “son unos vagos” o cosas por estilo.

Razonamos diciendo que los estudiantes emergen a la vida y, los padres, los docentes, los medios de comunicación (entre otros) formamos su subjetividad. Este mensaje no pretende buscar culpables, sino llevar a la reflexión y sacar a luz, al diálogo, una problemática oculta y compleja en la sociedad actual. Tratando de evitar la actitud filicida de imputar las culpas sólo al estudiante.

 

*Docente e investigador del Consejo de Derechos de Niños Niñas y Adolescentes del GCBA www.otraescuelasiglo21.blogspot.com

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