La volea marca registrada de Cash dejó su huella en Pilar.
“Pat, Pat, Pat”, gritaba una batería de chicos como si el australiano fuese un jugador de estas épocas. Es que si bien muchos de ellos capaz siquiera tuvieron la posibilidad de verlo jugar en video, Cash es un personaje que se hace querer por su carisma.
En cancha hizo lo que mejor sabe hacer, que es jugar al tenis, pero además fue quien mejor se adaptó al marco de este tipo de partidos. Sobreactuó varias situaciones, pedía la arenga del público y hasta se tomó el atrevimiento de sacarle una raqueta del bolso de su rival Guillermo Cañas y tirarla a la tribuna para calmar el pedido de los allí presentes de que regale parte de su equipamiento.
Durante su carrera ganó seis torneos, con el destacado de Wimbledon en 1987. Y su vínculo con el césped es eterno. Fue campeón junior, profesional y hasta del torneo de leyendas en la Catedral del tenis, y en cada temporada suelta comentarios para la BBC londinense, donde reside hoy en día
(“Australia está muy lejos y me gusta Londres porque hay muchas bandas de rock and roll para seguir”, explica). Por eso ayer se sintió como pez en el agua, y luego del partido dejó sus sensaciones
-¿Cómo te sentiste en el partido con Cañas? ¿Volverías si te invitasen otra vez?
- Creo que estuvo bien. Yo traté de jugar de la mejor forma, aprovechando mi experiencia en estas canchas, pero el jugó bárbaro. Es realmente un correcaminos, con otros jugadores más de la mitad de los puntos que me ganó hubiesen quedado para mi lado. Pero fue divertido, y ojala se repita porque sería un gusto volver a estar en Argentina jugando en pasto. Suena hasta raro de tan sólo decirlo.
-¿Te gusta el tenis actual?
- Creo que ha cambiado mucho el tenis. Ahora es todo muy físico y de un tenis potente. Si yo mismo jugara en este tiempo no creo que hiciese saque y volea como antes. Se ha perdido la volea pero estoy convencido que tarde o temprano se volverá a usar.
De frente
“Lo disfruté muchísimo. Le gané a un grande del tenis, y en pasto, lo voy a poner en mi currículum”. Guillermo Cañas.
Excelentes condiciones
La cancha estuvo a la altura
La cancha había tenido un asentamiento de juego, pero hasta ayer no se habían jugado partidos así completos. Y claro, tuvo su lógico desgaste pero soportó de gran manera los encuentros sin inconvenientes. El proceso de armado llevó su tiempo: el lugar se sembró con semillas de pasto Bermuda, el mismo que se utiliza en Australia -casi a la misma latitud que está nuestro país-; y hasta también se trajeron los mismos postes que se utilizan en el All England, club del mítico Wimbledon, como para no dejar detalles librados al azar. El costo de construcción de un court de césped ronda los 25.000 dólares, pero el mantenimiento, a cargo de la misma gente que trabaja con los greens del campo de golf, no es tan oneroso. Todos los jugadores se mostraron conformes, hasta incluso Moyá quien fue el que más resbalones se dio y terminó varias veces por el piso. “Es que hacía tiempo que no jugaba en una pista de este tipo”, explicó luego el español siempre con el mejor de los tonos.
Pese a estar retirado, Cañas se mostró en una excelente forma física.
Gran Gato
Gastón Gaudio suele mostrar más de una cara y ayer no fue la excepción. Cuando se está divirtiendo, y haciendo divertir, en una cancha de tenis se lo nota en plenitud y disfrutando. Pero en otros instantes, como no podía ser de otra manera, también aparece esa personalidad cansina y desganada, auto reprochable a ultranza. “Ves, una vida entera igual”, expresó ante una pelota de Moya que golpeó en la faja y cayó de su lado, maldiciendo la mala suerte de la situación. No obstante, si bien el campeón de Roland Garros no está con ganas de retornar al circuito -su último torneo fue hace un año en Kitzbühel- sí le divierte hacer exhibiciones como la de este fin de semana. Y vaya que lo hace bien, por momentos dando muestras de ese talento que alguna vez lo hizo el 5º mejor jugador del mundo, allá por 2005. Por ahora habrá que conformarse con situaciones como estas, mientras va masticando la decisión de decir adiós finalmente al deporte de las raquetas.
Puro talento.