Un club que fundaron los padres y continúan sus hijos

San Lorenzo de Alberti nació a comienzos de 1990. Creció en el barrio Carumbé y hoy es uno de los animadores de la liga delvisense.

jueves, 3 de noviembre de 2011 · 00:00

 

El actual equipo de San Lorenzo antes de jugar el domingo pasado en Pilar ante Flecha Azul.

 

Como gran parte de las historias que pasaron por esta sección, los equipos nacen en el corazón de un barrio y lo representan haciendo pata ancha en cada partido que juegan.

Tal es el caso de San Lorenzo, conjunto que nació a comienzos de la década de 1990 como el gran representativo del barrio Carumbé, de Manuel Alberti.

Formados por chicos entusiastas que buscaron un nombre que los representara en los torneos interbarriales y en el que las apuestas eran para saber quién se llevaba la gaseosa o la cerveza, puesta como gran trofeo para el campeón.

“En esa época no existían este tipo de campeonatos y entonces jugabamos contra otros barrios por la coca o la cerveza”, contaba a Sub 40, Beto Lauría, actual delegado del club.

Tenían todo, cancha, arcos, redes y pelotas en aquellos comienzos, pero no un nombre que los identificara. Entonces, fue Walter Chiqui Quintana, quien bautizó al equipo con el nombre de San Lorenzo, simplemente “porque le gustaba”.

Así fue creciendo este populoso equipo, que ante la cantidad de chicos no le quedó otra a los técnicos y delegados que dividirlo para formar el equipo A y el B.

Compitió en los torneos interbarriales no sólo de Alberti sino también empezó hacerlo en las localidades cercanas como Garín, Los Polvorines, Grand Bourg, entre otras.

Por supuesto que muchos han dejado, pero mantienen su descendencia con la participación de sus hijos.

San Lorenzo se ha convertido hoy en un equipo que representa a su barrio en el campeonato de la Asociación Civil Delvisense de Fútbol. Todavía juegan algunos de aquella época y se han sumado los hijos de otros ex jugadores.

De aquel conjunto los que todavía siguen despuntando el vicio son los hermanos Juan y Miguel Cancino, Mario Dos Santos y Roberto Hurtado.

Lo cierto es que a través del fútbol han mantenido la amistad que perdura hace más de 30 años, a pesar de que muchos han dejado la actividad.

Del actual equipo, los jugadores más jóvenes son los hijos de los amigos y ex compañeros. “Sienten que los respetan y que es una tradición en el barrio”, contó Lauría.

Un club que nació de un grupo de amigos con el fin de dejar el nombre del barrio bien alto en cada competencia en la que se presentaron. Lleva el nombre de uno de los clubes más populosos de la Argentina y además, se ha ganado un lugar entre los protagonistas de un campeonato de veteranos que se fue construyendo de a poco y que los tiene entre los participantes.

Un equipo que se formó por amigos y que aún mantiene las raíces de la amistad, con la participación de varios jugadores que son hijos de aquellos pioneros que hicieron grande a la barriada del Carumbé, en Alberti.

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