Hay fechas en la memoria de un país que tienen un efecto de un antes y un después en la vida política de un pueblo. El 17 de noviembre de 1972, tras 17 años de exilio forzado, vuelve a su patria el líder del peronismo, General Juan Domingo Perón.
Ese día se conmemora el Día del Militante, pues ese viernes de l972, los militantes especialmente de juventud, con sus distintas agrupaciones, logran después de años de lucha, militancia, tenacidad, entusiasmo y sacrificio, traer al líder del pueblo argentino.
Es por eso que este día es el reconocimiento como verdaderos militantes peronistas por la tarea realizada.
Fueron los que dieron todo y nunca pidieron nada, fueron víctimas de la persecución, de la intolerancia, de la cárcel, de la desaparición y de la muerte.
El ideal del militante era el pueblo feliz, la patria para todos, el nuevo hombre.
Militar no es ganar o perder. Militar es difundir ideas, formar dirigentes, defender convicciones, marcar un rumbo. Militar es darle voz a los sin voz. Militar es la razón del militante, es la razón de ser del peronismo, y en esa razón de ser, Evita era la militante. Ella nos enseñó a defender los derechos de los humildes, fue la militante que llevamos como bandera, la que nos iluminaba el camino de lucha.
Cuántas vivencias, cuántas historias, cuántas noticias tristes, cuánto dolor, cuánta espera, cuántos años para saborear la tarea realizada.
De los años de la individualidad del neoliberalismo, al desprecio a la política de los 2000, llegamos tambaleando, casi sin país, al 2003. Y fue un hombre del frío sur, militante de los 70, llamado Néstor Kirchner, que vuelve a poner a la política, como única transformadora de la sociedad.
Sus decisiones hacen renacer la militancia. Él fue el presidente militante, él logró que nuestros hijos volvieran a creer en la política y se transformaran en militantes de un proyecto nacional que devolvía la identidad a los argentinos.
Es por ello que el sueño se hizo realidad, los conceptos del vos sos yo y yo soy vos vuelven a ser ejes de toda participación.
Militante y compañero empiezan a adquirir su verdadera dimensión, son dos palabras pero en muchos casos fueron vida o muerte.
Las fechas parecen alejarse, pero los hechos de esa época las acercan, pareciera sentir el aroma de esa primavera del 72, las voces de los que ya no están, los cánticos que salían de nuestros corazones, el fervor de nuestra juventud, la irreverencia y la trasgresión de ella, el querer cambiar hasta el mundo.
Vaya el recuerdo a nuestros queridos compañeros militantes y la alegría de que triunfamos, dos de nuestros compañeros llegaron.
El objetivo se cumplió… Patria SI, colonia No. Con la fuerza de la verdad, nunca menos siempre más.
*Casa de la Memoria de Pilar