Con sus robots, padre e hijo compartieron podio en San Nicolás

Fue en el torneo de sumo con robots organizado por el Instituto Técnico de dicha ciudad. Orlando y Sebastián se quedaron con el tercero y segundo puesto, respectivamente. Se prepararan para la próxima.

18 de octubre de 2011 - 00:00

 

Orlando y Sebastián con sus trofeos.

 

Orlando y Sebastián Aguilera comparten la misma y poco común pasión y el último sábado también el podio. Obtuvieron el tercero y segundo puesto el último fin de semana en San Nicolás en el marco de la competencia Nacional de Robótica realizada por el Instituto Técnico Rafael Aguiar de dicha ciudad.

El ex alumno de la Escuela Técnica Nº1, donde se recibió de técnico electrónico en 2006, obtuvo el segundo puesto con su robot Epsilon, mientras que su padre se quedó con el tercer lugar gracias a Sea-Bots3, el mismo con el de Sebastián obtuvo el tercer lugar en el certamen internacional de sumo de robots que tuvo lugar en Paraguay en julio pasado.

El joven de 22 años, estudiante de la carrera de Seguridad e Higiene, que encontró en el armado de robots su mejor hobbie, afirmó sin falsas modestias que “la competencia fue difícil porque estuvieron los mejores robots a nivel nacional, pero el desempeño de los nuestros fue excelente”.

“Gracias a la fortuna de no cruzarnos en las llaves pudimos quedar los dos en el podio”, agregó el joven que supo transmitirle a su padre, electricista de obra, su gusto por los robots. Ambos representaron al Equipo de Robótica de Pilar.

“Desde que llevé la iniciativa a mi casa mi papá siempre me apoyó, me lleva a las competencias y ahora compitió conmigo”, destacó Sebastián.

En total fueron 16 los competidores que formaron parte del torneo desarrollado en San Nicolás. Muchos de ellos, alumnos de distintas sedes regionales de la Universidad Tecnológica Nacional.

“Nos conocemos todos”, admitió el joven aunque remarcó que “de a poco se está difundiendo la robótica, ya hay seis competencias en todo el país”.

La del último sábado fue la segunda gran alegría para Sebastián en lo que a sus robots se refiere. Cabe recordar que el pasado mes de julio se consagró campeón internacional de su categoría en Paraguay.

“Para el primer robot tardé un montón, esta vez me quedé toda la noche del viernes y lo pude terminar”, contó el joven acerca de los orígenes de Epsilon, su más reciente creación, la misma que le permitió quedarse con el segundo lugar detrás de Matías Klug.

 

Inteligentes

Por extraño que parezca, no hay controles remotos que hagan funcionar a los robots luchadores de sumo. Cada uno de ellos se maneja de forma autónoma adentro del área de combate.

Programado por computadora, cada robot luchador de sumo está programado y tiene un “cerebro” que toma información de sus sensores de objetos –cuando detecta uno cercano, lo embiste-, para no salirse del ring. Luego de tomar la información ejecuta una orden programada por su creador.

La competencia se basa en colocar a dos robots en un ring circular, para que luchen entre sí con el objetivo de sacar al contrincante del espacio de pelea, tal como sucede en los milenarios combates japoneses de sumo.


Próxima cita

La próxima cita para Sebastián y Orlando Aguilera tendrá lugar el 29 de octubre en el colegio La Salle.

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