Cuando Pilar fue el centro de la industria avícola de la Provincia

El auge se dio en los 60. El Partido llegó a contar con 110 establecimientos, alcanzando el 15% del total de la producción bonaerense. Cuando Pilar era la capital del pollo y no del polo.
domingo, 16 de octubre de 2011 · 00:00

 

Planta de faenamiento de pollos parrilleros en Pilar, la “especialidad de la casa”. La foto es de los años 70.

 

 

por Daniel Castro danielcastro@telviso.com.ar

 

La propuesta es demostrar un trabajo presentado en abril de 1969 en el Instituto de la Producción, dependiente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de La Plata, por Piera Oria.

Oria fue alumna del Curso Superior de la Carrera de Licenciatura en Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Textualmente dice: “Abarco la investigación de campo planificado de alimentos, a las veterinarias, a los acopiadores y finalmente a los vendedores para el consumo del público.”

 

Instalación y evolución

“Hacia fines de la década de 1940, Pilar conservaba todas las características de zona agrícola-ganadera con explotación extensiva. En cuanto a la carne blanca, se seguía abasteciendo al mercado de Buenos Aires con pollos criados a campo, pero, en 1954 en Pilar y partidos circundantes, comienza a importarse de Estados Unidos una raza, la New Hampshire, que cumple el doble propósito de producir abundantes huevos y pollos de muy buena carne y en un lapso mucho más corto de lo que hasta la fecha se conocía, esto trae aparejada la introducción de nuevas técnicas, ya que la cría de pollos no puede hacerse más directamente en el suelo, sino que los pollitos bebé, una vez obtenidos de la planta de incubación, exigían ser criados en jaulas superpuestas llamadas ‘baterías’, cumpliendo un ciclo total de 90 días y alcanzando un peso promedio de 1,700 kgrs.

En 1961 se introducen en el país dos líneas nuevas llamadas ‘híbridas’ para la producción pura y exclusivamente del ‘Parrillero doble pechuga’. Para la explotación de estas líneas se instalan en nuestro país dos grandes firmas con capitales extranjeros: Jorju SA, con la línea de reproductores Thompson en Marcos Paz, y Arbor Acres Argentina en Pilar, inaugurada el 1 de enero de 1961 con su propia línea de reproductores.

Este nuevo paso trae aparejadas nuevas técnicas de explotación y es así como las ya clásicas construcciones y la crianza en baterías de estos últimos veinte años se ven modificadas por nuevos tipos de construcción de galpones de crianza o tinglados que requieren mayor ventilación para una mejor oxigenación, dado que el proceso de crecimiento de estas nuevas razas es más acelerado y las nuevas ‘mezclas balanceadas de alimentos’ así lo exigen.

Todo esto trajo aparejado un entusiasmo que se manifestó con un boom de la avicultura, entre los años 1962-1964, año en que se ve detenido por la política mal encarada en lo que respecta a producción, comercialización, etc. y surge entonces un nuevo problema que puede sintetizarse así: esta evolución fue tan sorpresiva y acelerada que sin existir un estudio real en lo que respecta a posible consumo de la producción, esta supera a la demanda motivando una caída vertical de precios (año 1966) que no alcanza a cubrir los costos de producción, motivo por el cual muchos establecimientos se vieron en dificultades para comercializar sus productos y al no contar con suficiente capital que soportar la crisis, además de la falta de apoyo crediticio, hizo que varios de estos dejaran de producir provocando un receso momentáneo en la industria avícola y sus complementarias.

Pero este problema incentiva a los productores a buscar nuevas formas de comercialización y un mejor control en la producción para evitar que una industria de tanto significado para la economía del país, se autodestruya por motivos fácilmente controlables.

En 1969, en Pilar hay 110 establecimientos avícolas cuya explotación está encarada industrialmente, además de varios pequeños criaderos instalados en los fondos de casa de vivienda, generalmente en zona urbana, que trabajan en forma estacionaria, principalmente en las épocas cercanas a las grandes fiestas tradicionales, Navidad, Año Nuevo y Pascua, que es cuando la demanda aumenta.

De estos establecimientos, 80 de ellos con una capacidad de producción total estimada en 1.800.000, están dedicadas al engorde del parrillero doble pechuga.

Dieciséis de ellos se dedican a la producción de huevos para la incubación, de los cuales 5 cuentan con planta de incubación propia.

Catorce se dedican a la producción de huevos para consumo con un total estimado de 87.500 ponedoras.

Continua diciendo Oria: “Estas plantas de incubación son: Albayda, instalada hace 12 años, totalmente de capital nacional, con una capacidad de producción de 2.000.000 de pollitos bebé mensuales, y la otra es Arbor Acres Argentina, instalada en 1961 con capitales americanos, con una capacidad de producción de 725.320 pollitos bebés mensuales.”

En el kilómetro 45,500, sobre la ruta Nacional Nº 8 está instalada la central del complejo industrial avícola San Sebastián, uno de los más grandes de Sudamérica.

Además en el centro mismo de la ciudad se instalaron tres veterinarias que distribuyen vacunas y antibióticos y otros productos veterinarios además del asesoramiento necesario brindado por profesionales.

Según apreciaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el 10% de la superficie total del partido está ocupada por granjas de explotación avícola. La superficie de estas granjas oscila entre 2 y 5 hectáreas, cuyo costo promedio es de 250.000 la hectárea.

El 80% de la producción del Partido de Pilar es absorbida por la Capital Federal y Gran Buenos Aires, el resto por el partido mismo y los circundantes, salvo en la temporada de verano en que se distrae parte de la producción para zonas veraniegas, sobre toda la costa atlántica.

Para el año 1967 el Departamento de Granjas del Ministerio de Agricultura registró para la Provincia de Buenos Aires una producción de 25.800.000 de parrilleros doble pechuga sobre los 60 millones del total del país. En base a estas cifras puede estimarse que el Partido de Pilar aportó un 15% de la producción de la Provincia de Buenos Aires. Pueda estimarse también que el Partido contribuye con un promedio de 1.500.000 docenas mensuales de huevos para consumo.

Ya en la década del 70, entró en vigencia una normativa que exigía a la radicación de industria alejada a 60 kilómetros de la Capital Federal, y si de industria local hablamos aparece un visionario del negocio inmobiliario industrial que fue el ingeniero Meyer Oks que desarrolló el Parque Industrial de Pilar, pero eso ya es otra historia.

 

Algunos nombres
Establecimientos avícolas Columba SA, La Tigresa, Plumas Blancas, Tecnavi, Granja de Oro, Pio y Pia, Gave, Avinor, La Vicotira, Los Alamos, Martín Fierro, Pilar Pip, El Triángulo, Anahy, Severino, El Rincón, Huecuyen, El Torreón.

La industria avícola trae el recuerdo de muchos nombres  de establecimientos que han dado trabajo a pilarenses en forma directa o indirecta durante varias décadas, que significaron una marca registrada en la región.

 

 

El fenómeno, en números
10% de la superficie total del Partido estaba ocupada por granjas de explotación avícola en la década el 60.

15% de la producción total de la Provincia la aportaba Pilar.

1.500.000 docenas de huevos por mes

llegó a producirse en Pilar.

110 establecimientos había en el año 1969.

2.000.000 de pollos bebé por mes producía Albayda.

 

 

Comentarios