Cartas de Lectores

9 de julio de 2010 - 00:00

 

El hospital de Pilar funciona

 

Sr. Director:

Una breve historia, que contarla ya es una cuestión de justicia. El dí­a 25 de mayo, casi de noche, me sentí enfermo. No pude dormir, y convencido de que se trataba de un problema gástrico, decidí­ esperar la madrugada, llevar a mi hijo a la escuela y luego dirigirme a mi trabajo.

Pero al dí­a siguiente, ya cerca del centro de Pilar, decidí­ pasar antes por la guardia del hospital, porque realmente me sentí­a muy mal.

Casi de inmediato una recepcionista me escuchó y me indicó la puerta a la que me debí­a dirigir. No pasaron dos minutos, que un médico ya me estaba llamando. Le dí­ los detalles y enseguida me mandó al interior del hospital con una orden para un electrocardiograma. En otro par de minutos una enfermera comenzaba con el electro, y al ver los primeros datos surgidos de la máquina, se dirige hacia algún lugar, y casi de inmediato cinco trabajadores del hospital aparecen, me levantan en vilo y me depositan en otra camilla.

Unos me quitan la ropa, otro hace un inventario de mis objetos personales, otros me conectan un suero creo, todos con notable buen trato y gentileza. Me trasladan a terapia intensiva y en lo que para mí­ no superó los diez o quince minutos desde que llegué al hospital, yo estaba conectado a sofisticados aparatos, y con dos personas al pie de mi camilla que permanecieron allí atentos a mi situación no sé por cuánto tiempo, pero fue mucho.

Estuve internado una semana aproximadamente, y francamente me quedé sorprendido de todo lo bueno que en términos de atención a la salud pública pude ver. En principio me decí­a “tuve suerte”, pero no. A la semana de salir de terapia, tuve un control por consultorio externo. Mucha gente. Mientras esperaba, escuché historias parecidas a la mí­a. En un momento comenté que me sentí­a culpable de usar ese servicio porque yo tengo obra social, y entonces se sumaron otras voces para aclarar que el hospital les habí­a resuelto problemas que sus respectivas obras sociales o no supieron o no quisieron resolver. Desde entonces concurrí­ un par de veces más al hospital, siempre para controles. No escuché una queja. Sólo elogios y palabras de agradecimiento. Cuento esto a cuantas personas puedo. Nadie me contradice. El hospital de Pilar funciona, y no es poco.

 

José Marí­a Galante [email protected]

 


 

Señor

 

Sr. Director:

¡¡¡Señor!!!, nada menos que cuatro, y… sí ya sé, nos hicieron precio. Por lo menos con Bolivia hicimos uno. Me pregunto, en vez de jugar con Canadá, donde demostramos lo que no teníamos.

Tal vez con un poco de humildad hacernos un viajecito a aquellas “alturas” que nunca nos fue fácil.

Una escapadita tipo peregrinación, con el disimulo que el momento requería… y preguntarles a nuestros amigos, los humildes quechuas, que con esto de los seis goles nos dieron una lección que no supimos o no quisimos mirar.

Un viajecito como para saludar al Evo, porque después la gilada se lo toma en serio y comienzan con aquello que dice la canción “… Y te vas echando a perder…”.

Señor, desde tus alturas “pudiste ver”, nos preparamos como para volver con la copa, nada de segundo, tercero o cuarto. Y así fue como prendimos todas las luces, el obelisco con pantalla gigante, en las plazas de todo el país, la gente le puso la celeste y blanca a los recién nacidos y por estos días, los chicos, llevan el nombres hasta del preparador físico.

La gente mayor tenía su camiseta o bandera, hasta los que están preparados para su viajecito por la Lorenzo López (al fondo).

En la mayoría de las casas la tenían ahora, nada de mirar los partidos con el viejo televisor. Los comercios de la especialidad agotaron su stock; y de los más grandes, total con un crédito y cuotas lo pagan en cinco años.

En las fábricas, el personal cambió los turnos de trabajo (los que fueron). En los colegios se hizo algo “sensato”, los chicos tuvieron su televisor para no perder su día de clase, como los responsables de este noble gremio, que jamás pierde un día de clase en el año.

Yo como buen creyente, y tú lo sabes, tripliqué mis oraciones al corazón de Jesús. La Rosita puso una estampita de San Expedito junto al televisor, más la imagen que tiene en su mesita de luz.

La mayoría de los lugareños de Manzanares dirigieron sus plegarias a San Luis Gonzaga, que por estos días es su recordatorio, dando lugar a las fiestas patronales (21 de junio).

Como todo esto parecía insuficiente se recurrió a los que salen por televisión, El Orange, la Blanca, la Achir más otros que ofrecen sus servicios en diarios y revistas.

También estuvo muy consultada una sabia en el arte de las cartas que todo lo sabe; más la ayuda de la amaestrada lechuza, junto a un loro que nunca falla, al fondo del barrio Luchetti. Colectivos llenos llegaron al lugar.

O tal vez como hicieron otros, que tienen juegos distintos cambiando de lugar. Un viajecito a Luján no nos habría venido mal. Dicen que por estos tiempos algo se consigue. Tal vez la Virgen Gaucha nos habría dado una mano.

Pero cambiamos de caballo en medio del río y no hicimos lo que dice aquella canción: “… con una vela grandota caminaré hasta Luján…”.

Señor, sabemos que estás muy ocupado, que la cosa no es fácil. Me interrumpió la comunicación y me dijo: “mirá muchacho, respecto a tu pedido, en otra época tal vez les podría haber dado una mano pero con el gran trabajo que me dan ustedes, solamente, se me vinieron encima las protestas del sol por una nubes rebeldes piqueteras que no dejan pasar la luz. Luz de donde viene el respecto, luz que nos acerca a la convivencia, luz que nos estrecha en el afecto. Si entre ustedes no lo intentan, jamás llegarán al amor. Con un poco de esfuerzo lo conseguirán. Intentar. Así, mejorando, tal vez pueda dar una mano. Pero tú sabes muchacho que yo solo no puedo con todo. Te saluda, tu amigo de siempre”.

 

Juan Benzonelli, LE. 4.720.762, Manzanares.       

 


 

Agradecimiento

 

Sr. Director:

Por intermedio de su diario queremos agradecer como Junta Vecinal del barrio San José de Villa Rosa, a todos los vecinos que se presentaron a la reunión el día 02/07/2010 con autoridades municipales. A todos ellos, muchas gracias por su presencia y por confiar en nosotros. Quiero que sepan que las puertas de esta comisión están abiertas para cualquier vecino que quiera participar con proyectos para un Villa Rosa mejor. Se pueden acercar a calle Rawson 1405 de Villa Rosa.

Al Sr. intendente Dr. Zúccaro, ya que no se pudo hacer presente por problemas de salud, pero estuvieron sus representantes: la Sra. Odato Graciela, Reina Báez, el Sr. Odato Luis, delegado de Villa Rosa Montauti Amadeo, el Sr. Flecha y el Sr. Domingo Stroida.

A todos ellos gracias por confiar en nosotros, ya que esta comisión fue armada de corazón y sentimientos. Son ellos: Sra. Tita, Ramona, Silvia, Agustina, Norma, Verónica, Bety, Negra Gorosito, Inés, Ely, Isabel, Sr. Alberto, Rodolfo, Nico, Mauro y Sra., Enrique y Sra., Cabello Raúl, Cabello Flavia y vecinos.

Vecinos, funcionarios municipales, lo que le brindamos fue sencillo y de corazón en agradecimiento a las obras de entubamientos.

También queremos agradecer al Sr. Domingo Stroida, representante de F.V., por la obra realizada en su terreno y por entender a todos los vecinos el sufrimiento que veníamos padeciendo desde hace muchos años.

Le damos las gracias en nombre del pueblo de Villa Rosa al Sr. Vázquez Jorge por colaborar con este proyecto.

Dr. Zúccaro, muchas gracias por el trabajo realizado, sin usted hubiera sido imposible hacerlo, fue el único que entendió y que como intendente caminó, se embarró, se mojó con gran humildad.

 

Cattaneo Beto 14.167.305

 

 

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