Fe y civismo ¿incompatibles, Sra. Concejal?
Fe y civismo ¿incompatibles, Sra. Concejal?
Sr. Director:
El día jueves 1º de abril, aquí, en nuestro Partido Del Pilar, se daba comienzo a las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante.
Sin dudas es ésta una de las prácticas que marcan nuestra vida en democracia, de la que muchos estuvimos excluidos durante muchos años por voluntad de las dictaduras de turno.
Es por eso que creo que debemos estar siempre agradecidos a quienes se esfuerzan día a día por poder mantener este estado de derecho, aún en medio de las dificultades que conlleva la convivencia en las diferencias, a la que aún no terminamos de acostumbrarnos. Y, fundamentalmente agradezco a Dios, en mi carácter de creyente, por este camino que con su ayuda vamos construyendo.
Pero no puedo dejar de mencionar mi sorpresa cuando el Sr. intendente Dr. Humberto Zúccaro, haciendo referencia a la actitud tomada por la Sra. concejal Marcela Campagnoli de no sentarse en su banca (a pesar de estar presente) por motivos de su fe (¿?), manifestaba el respeto a dicha decisión. Y digo sorpresa, porque creo que, al menos, se trata de una confusión de la funcionaria, ya que no conozco texto de la Iglesia, o pasaje evangélico alguno, o precepto que desde la fe sostenga que, por ser Jueves Santo, uno esté obligado a no cumplir con sus obligaciones como ciudadano, menos aún como representante de quienes la eligieron para la función pública (no quisiera entrar en el juego de poco vuelo de preguntarme si mientras ella aduce dicha excusa para no hacer lo que debiera estar haciendo, alguien -asalariado como ella-, en casa de la concejal, el Jueves Santo, estaba realizando las tareas domésticas).
El mismo Jesucristo fue condenado entre otras cosas, por hacer lo que tenía que hacer (curar enfermos por ej.) frente a las necesidades de la realidad, cuando se suponía que en los días sábados no debía realizarse tarea alguna, y su planteo era que la ley está hecha para el hombre y no el hombre para la ley (suponiendo que hubiera alguna ley o precepto que fundamentase la postura de la Sra. concejal)
Pero lo que más me preocupa es que, cuando desde todos los sectores de nuestro municipio, con la participación del mismo Obispo diocesano y sus sacerdotes, se está tratando de llevar la convivencia a hechos concretos que la demuestren y ejerciten -como el unir actos patrios, celebraciones religiosas, fiestas patronales y actos cívicos- siendo momentos compartidos y buscando encuentro desde las diferencias, la Sra. Campagnoli, pone en términos de desencuentro e incompatibilidad la vida de fe con la vida cívica.
¿No será simplemente una manera de querer llamar la atención para que alguien se de cuenta de que ella existe a nivel político? ¿No será un desubicado manejo de nuestra fe en pos de su imagen personal? ¿No es esto lo que criticaba Nuestro Señor a los Escribas y Fariseos (que casualmente cumplían una función legislativa, judicial y magisterial), que se aferraban a lo preceptual para no llevar la fe a la práctica en la vida cotidiana?
Concluyo: Como persona de fe, desconozco como válida la actitud de la Sra. concejal; la llamo a la reflexión, porque mientras ella se jacta de una actitud (infundada), mucha gente, pero mucha realmente, en nuestro municipio va a estar trabajando jueves, viernes, sábado santos y domingo de Resurrección, aunque compartan nuestra fe, porque tal vez todavía hay funcionarios que en lugar de hacer lo que tienen que hacer se dedican a no hacer lo que la gente (especialmente los más necesitados, predilectos de Nuestro Señor Jesucristo) necesita.
La Pascua de Resurrección es una ocasión propicia para proponerse cambios a nivel personal y comunitario, por lo que invito a la funcionaria a reflexionar sobre lo que hizo, a no manipular el Evangelio de Jesús, y, desde la humildad evangélica, sin necesidad de que nadie se entere, ni de humillarse públicamente, simplemente repiense esto que puede transformarse en una actitud de vida un tanto inconveniente de querer separar la fe de la vida.
Marcelo Rodríguez Wilkinson DNI 12.491.586
Gremialistas en el Concejo
Sr. Director:
Tengo el agrado de dirigirme a usted a los fines de hacerle llegar nuestra humilde opinión respecto a la publicación realizada en la página 4 del día miércoles 31 de marzo de 2010, en el aparte, “Por primera vez un gremialista cerca de una banca”.
Me permito muy respetuosamente recordarle que luego de la importante lucha realizada por unanimidad del Movimiento Obrero Pilarense desde las 62 Organizaciones Peronistas, luego de su normalización, y con el objetivo de recuperar los espacios que le fueran negados a través del tiempo a los trabajadores de las listas distritales del peronismo, responsabilidad de que ello ocurriera de los políticos de turno, y luego de los reiterados ataques creados por un sector de la vieja política pilarense de los cuales no vale la pena hacer mención. Pero en nuestro interior han quedado grabados a fuego y que han sido realizados con los fines del viejo truco de dividir a los circunstanciales dirigentes de las organizaciones gremiales para reinar. Hoy los trabajadores podemos decir que estas personas han fracasado.
Por los hechos expuestos y mucho más largos de enumerar es que desde las 62 Organizaciones luego de años de evangelización transmitimos al importante El Diario Regional de Pilar que más allá de que en muchísimas listas distritales pilarenses han participado trabajadores en las mismas, lo cual ya es un logro, mucho más aún, en el mes de diciembre pasado un representante de los trabajadores y perteneciente a la organización hermana de trabajadores Químicos y Petroquímicos, hacemos referencia al compañero Sixto Desanto, quien asumió como edil en el HCD local, ratificaremos el éxito de nuestra gestión los trabajadores, cuando el compañero Larramendi Oscar asuma como concejal en Pilar.
Con la esperanza de haber transmitido en debida forma nuestra inquietud por la información publicada, me place saludarlo con mi mayor estima.
Jorge Herrera, secretario general 62 Organizaciones Peronistas de Pilar.
