Sebastián Neuspiller, el histórico goleador

Neuspiller recibe en manos de Mansilla, la plaqueta por los 200 goles en 2006.

10 de abril de 2010 - 00:00

 

Sebastián Neuspiller dejó a su eterno amor, Fénix. Debutó en la 4ª fecha del Torneo Apertura 1998 de Primera D, en la victoria 2-0 ante Yupanqui y allí se despachó con goles. Llegó de la mano de su amigo y técnico Rodolfo Muñoz para comenzar a romper redes en todas las canchas de la divisional menor del fútbol de AFA.

Con un promedio de gol envidiable, el Dandi fue ganando fama al salir todos los sábados en los suplementos deportivos de los diarios. Por sus goles tuvo la oportunidad de probarse en clubes de Primera A como Ferro e Independiente, pero los estudios universitarios le quitaban tiempo para dedicarse de lleno al fútbol.

Aunque tuvo la oportunidad de demostrar sus condiciones en la B Nacional, jugando para Los Andes, anotando un gol (Quilmes) en 9 encuentros.

Con un equipo protagonista, en todas las temporadas de la D, el Doctor del Gol se despachó con un récord envidiable, ser uno de los pocos delanteros del fútbol argentino en marcar 6 goles en 2 partidos diferentes. El primero en el 7-1 ante Sacachispas, por el Apertura 1998, y repitiendo marcador pero ante Centro Español, por el torneo 2002/03.

El broche de oro a su carrera en la D fue el ascenso logrado en la temporada 2004/05, al vencer en una sufrida final ante Liniers y ganando por penales. Se despidió de la última categoría de AFA con un total de 181 goles en 183 partidos.

Ya en la C, Neuspiller alternó buenas y malas. Terminó siendo el máximo artillero con 17 en el torneo 2007/08 que su querido Cuervo perdió en el mano a mano el ascenso con Colegiales. En esta categoría, el Dandi alcanzó los 55 goles en 150 choques, sumando un total en su carrera de 237 tantos en 343 encuentros, para mezclarse entre los máximos artilleros del fútbol nacional.

El jueves 8 de abril de 2010 quedará en la memoria de muchos como el día que Neuspiller le dijo adiós a su segunda casa, a una de sus máximas pasiones como lo es Fénix, este club humilde del barrio porteño de Colegiales que se hizo famoso por este rompe redes empedernido.

Siempre afirmó que cuando se iría el gerenciamiento renunciaría a su viejo amor. Y cumplió. Aunque nunca se sabe, porque todavía no se retiró. Espera alguna oferta de otro club para seguir demostrando por qué es El último samurai que se mezcló entre los grandes.

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