Pilarenses en el mundo: La vida bajo el mar en la tierra del picante

Desde hace tres años trabajo como instructora de buceo en Playa del Carmen, México, una ciudad relajada, con paisajes increíbles, gente amable y mucho, mucho chile, al que me voy acostumbrando sin dejar de extrañar los asados en Buenos Aires.
sábado, 10 de abril de 2010 · 00:00

 

Esta soy yo junto a mi novio Martín. Ambos somos instructores de buceo.

 

 

 

por Emilia Taroni

 

Mi profesión me trajo hasta acá: la meca del buceo. Nací en Pilar hace 24 años, donde viví hasta hace tres. Desde entonces, estoy en Playa del Carmen –México- con mi novio Martín, también argentino, también instructor de buceo.

Una de las cosas por las que decidimos quedarnos en México es porque la vida acá es más relajada. No sé si es porque estamos cerca de la playa, pero los mexicanos definitivamente viven así y hacen que te acostumbres a ellos. Si vivís acelerado acá, como en Capital Federal, no sirve de nada...

Estoy trabajando en un hotel muy grande de la zona y me dedico a todo lo relacionado con el buceo: ventas, demostraciones en las piscinas, buceo en el mar, videografía subacuática, cursos para principiantes. Estoy aprendiendo muchísimas cosas nuevas cada día ¡y me fascina lo que hago!

La ciudad en donde estoy solía ser como Pilar, un pequeño pueblo sólo de pescadores, pero poco a poco fue creciendo y ahora hay muchísimos turistas. Al trabajar con el turismo todo se hace más fácil, la gente viene feliz, hablamos mucho, conocés cosas nuevas todos los días, diferentes costumbres, diferentes vidas.

Con respecto a los mexicanos, la gente es diferente dependiendo de dónde venga. Cada Estado (provincia) es completamente distinto. Pero en general son simpáticos. En mi trabajo, los capitanes, marineros y todos los “chavos” que trabajan conmigo me respetan mucho y hacen que todo sea más fácil.

Estamos viviendo con Martín en una casa “rentada” (como dicen ellos), y cuando no trabajamos siempre vamos a jugar al vóley a la playa, que sólo la tenemos a cuatro cuadras. Y aunque vivimos en el agua por nuestro trabajo, seguimos disfrutando de la vida cerca del mar.

 

Un día en el paraíso

En el tiempo que llevamos acá tuvimos la oportunidad de conocer lugares increíbles como el famoso Chichen Itza, una de las maravillas reconocidas del mundo. Cuando uno va allá, cree que se va a encontrar sólo con la famosa pirámide de Kukulkan, pero es un lugar súper grande que no te alcanza el día para recorrerlo y disfrutarlo. 

Te encontrás con el “oratorio”, un “cenote” (cavernas con agua donde anteriormente los mayas tiraban ofrendas y hacían sacrificios), también está el “templo de las columnas”, y el jaguar llamado Chac Mool. Hay muchos descendientes de mayas vendiendo varias artesanías, entre otras cosas.

También están las ruinas de Tulum, las únicas frente a la playa. Los mayas utilizaban ese lugar para hacer contacto con la Isla de Cozumel y para comercializar diferentes productos a lo largo de toda la costa.

Es un paraíso, el contraste entre las ruinas y el mar turquesa es alucinante. Y estar viendo lo mismo que los mayas veían diariamente es inexplicable. En algunos lugares se conservan pequeñas pinturas y muchísimas esculturas.

 

Échele picante

Con respecto a las comidas de aquí, debo decir que admiro a los mexicanos, ¡¡¡es increíble todo el chile que comen!!! Desde que son pequeños le dan chupaletas con chile, existen las frutas que suelen vender en la playa con chile, vas al cine y te encontrás los pochoclos con sal y con chile. Desayunan chile, almuerzan chile, meriendan chile, y ¿adivinen que cenan? ¡siiii!, CHILE...¡¡ y puras tortillas!!

Son peores que nosotros con el pan, ellos hacen las tortillas fritas, o como burritos, o como quesadillas, o chilaquiles, o nachos. Puff... es increíble cómo comen esas dos cosas, y sin contar los frijoles (porotos). Siempre de plato principal: “arroz con frijoles, tortillas y, claro, el infaltable chile”.

Pero me encanta estar acá, con Martín estamos muy contentos y pensamos quedarnos un tiempo más. Sin saber lo que nos depara el futuro… sólo estamos ¡VIVIENDO!.

 

 

Playa del Carmen bajo la lupa argentina

-En Argentina estábamos mejor…en la carne y sobre todo en la capacidad de la gente para ayudarte en lo que sea.
-A lo que más cuesta adaptarse: Me costó muchísimo dejar de compartir mis domingos con la familia o con amigos.
-Lo que más se extraña: Sin lugar a dudas la familia y los amigos. El asado de los domingos, las facturas con el mate.
-Cómo se ve Argentina desde afuera: Muchos mexicanos ni saben dónde queda Argentina y el turismo norteamericano cree que somos un país incivilizado, cosa que obviamente no comparto. También hay personas que valoran muchísimo la manera en que los argentinos trabajamos, saben que podemos solucionar las cosas de varias maneras y definitivamente, creo que somos más capaces en el ámbito laboral que ellos.

Distancia: 6.800 Kilómetros.

Diferencia horaria: 2 horas menos.

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