Hebe, ¿bebe?
Sr. Director:
No es ningún juego de palabras, es una consulta popular sobre otra popular señora mayor que cada día más parece tener una arterioesclerosis avanzada. Señora, si realmente sus dichos son lo que piensa, cosa que afirmó en el canal oficial, en el programa oficial, entonces usted adopta y posiblemente adoptó en otros tiempos una postura antidemocrática extrema, de esas que nos quitó la posibilidad de elegir con el voto allá por 1976.
También es impensado, o por lo menos tremendamente reprochable, que sea oradora y última para cerrar el círculo en un acto convocado por el mismísimo gobierno que movilizó sus tropas para seguir “apretando” al poder judicial. Pero este no es el único descontrol que ocurre cuando se ponen cosas en manos tal vez no tan aptas para manejar y si muy aptas para aplaudir.
Lo cierto es que esta señora, supuestamente defensora de los derechos humanos, por lo menos de los suyos y no de los de los otros, ha viajado por el mundo con la plata de todos nosotros para sólo acompañar y aplaudir, maneja fondos cedidos en créditos para microemprendimientos que pasan por la decisión completa y exclusiva de esta señora y su grupo.
Tiene influencia y decisión dentro de un gobierno que debería defender la decisión popular y la autonomía de poderes, tal como lo designa nuestra Carta Magna, habla desde esa tribuna con una gran bocota inconsciente en el manejo de masas con ojeras que a veces sólo siguen órdenes y nadie, pero nadie dentro del gobierno la desmiente o le pide que se rectifique, aunque si ella lo hace desde un poder mínimo, los dichos del jefe de ministros ya sea oralmente o través de la red social tan famosa, que la pueden leer a través de Fibertel (por lo menos por ahora), son cosa seria en el juzgamiento de una persona que estudió leyes, esas que tienen como basamento la mismísima Constitución que impide la intromisión de un poder en otro.
Si la semana pasada buscábamos encontrar los por qué de la falta de tolerancia en la juventud, puesta de manifiesto el Día de la Primavera, hoy cuesta comprender cómo se intenta dar una imagen de autoritarismo que no dista mucho de aquella que oscureció el cielo hace unos años atrás, ese cielo que despejó, entre otros, un fiscal al que todos aplaudimos y agradecimos, como el Dr. Strassera y al que hoy intentan hundir en una ciénaga que ellos mismo llenaron.
Pero como bien dijo ella, la señora Bonafini, en otras épocas, “no debemos olvidar”, para sí revalorizar las del juzgador de dictadores, “nunca más”.
Escuchando las declaraciones del referente de las cámaras de casación federales, se ve cómo el Poder Judicial suma expedientes de derechos humanos que, como bien indicaba, tienen prioridad de tratamiento por tratarse de delitos de lesa humanidad, debiendo postergar los otros delitos, tal vez más comunes, para llamarlos de alguna manera, que no parecen ser de derechos humanos, deben ser de los monos, con perdón por los animalitos.
Lo cierto es que para que un juez sea real en sus decisiones debe leer completamente los expedientes que le remiten, como puede fallar dentro de sus convicciones cuando una causa cómo la de Lapa tiene 86.000 folios, bien pedía, bajo consejo del famoso gobernador de New York, Giuliani, leyes claras que prohíban ciertas actividades y que no generen dudas en las sentencias. Es decir, que como en matemáticas 2 + 2 es 4, en leyes si haces esto te corresponde esto, entonces los reclamos posteriores van a ser menores y las sentencias serán más rápidas, logrando justicia efectiva y veloz.
Victor Ejgiel [email protected]
Miguel Saric
Sr. Director:
Miguel: siempre te tuve por un buen tipo, pero ahora que sé que sos “facho” te admiro mucho más.
Mario C. Jr.