Querido compañero amigo Néstor, cómo expresar tu partida en palabras, cómo expresar el sentimiento que se vive si un nudo en la garganta no nos deja articular palabra, si los brazos buscan abrazos para compartir lo irreparable, si las lágrimas brotan de nuestros ojos, pues lloran nuestros corazones.
Querido Néstor, iluminaste con tu fuego la oscuridad, y con tu inteligencia y lucha nos sacaste de ella. De esa oscuridad que allá por el 2000, seres con fuegos débiles, sin fuerza sin determinación, sin ideas, no fueron capaces de guiar los destinos de nuestro pueblo.
A partir del 2003, con tu fuego que era el de los pocos, el de los elegidos, el de los pasionales, el de los viscerales, el de los que aman lo que construyen, el de los que dan todo, hasta la vida.
Ese fuego iluminó a los que menos tenían, y a través de tus decisiones políticas no hubiera hambre en nuestra Patria.
Algunos, a pesar de mostrar las realidades y encontrar las soluciones a ellas, por ser tuyas no quisieran ver. El poder los ciega, el bolsillo les endurece el corazón y el alma, pareciera que no fuera parte de ellos.
Fuiste humilde y sencillo, con el humilde. Fuiste fuerte y guerrero con los poderosos que lucraban con esos humildes. Dignificaste a los trabajadores, a los hombres y mujeres de esta Patria, a los abuelos, a los niños, a las minorías de todo tipo, a la salud, a la educación a la Justicia, a los medios de comunicación, a la política y a los argentinos más postergados y empobrecidos por los políticos neoliberales. Dignificaste a toda a toda una generación que la dictadura genocida les quitó la vida, generación que luchó por un país mejor y que como sobreviviente, hoy somos parte de ese sueño.
Tu fuego fue tan grande que empezaste en una intendencia de allá lejos, en la Patagonia, fuera del centro de la política y del poder, seguiste a una gobernación y el destino te llevó a la presidencia. Pero podías dar más y el sueño de los patriotas lo concretaste en el Unasur.
La sangre originaria, la sangre negra, la mestiza y el crisol de razas de inmigrantes te reconocen como el gran estadista.
Pero es necesario aclarar que todo fuego se alimenta de combustible y ese combustible fue el amor. Ese amor que junto a tu compañera de viaje en esta vida, supiste alimentar para compartir.
Vos no te fuiste, seguís viviendo en cada compañero, pues tu fuego hoy está en cada antorcha que ilumina el proyecto nacional y popular.
Esta democracia nunca será débil, pues asumimos el compromiso de lucha junto a nuestra Compañera Presidenta.
No tendrán lugar trasnochados operadores de gestión de los suburbios que pretenden volver a la política del saqueo neoliberal disfrazados de post Néstor. El pueblo acompañará esta gestión y la seguramente la próxima de nuestra Compañera Presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Los hombres como Néstor no mueren, cierran los ojos y siguen velando.
Integrantes de la Casa de la Memoria de Pilar
